Astrofísico de Harvard revela que cometa interestelar 3I/ATLAS es gigante de 33 mil millones de toneladas

Una cápsula del tiempo de 10 mil millones de años viajando hacia el olvido
El cometa interestelar 3I/ATLAS, potencialmente originado en los albores de la Vía Láctea, será expulsado permanentemente del sistema solar tras su paso cercano al Sol.
Mark

¿Por qué es importante que Loeb haya recalculado la masa de este cometa? ¿Qué cambia si pesa 33 mil millones de toneladas en lugar de menos?

Mimi

Porque el tamaño nos dice qué tan antiguo es, qué tan lejos viajó, y cuánta información sobre otros sistemas solares puede contener. Un objeto más grande ha viajado más tiempo y ha preservado más de su composición original.

Luke

Pero espera. ¿Loeb publicó esto en su blog o en una revista revisada por pares? Porque hay una diferencia entre un análisis de un científico reconocido y un hallazgo confirmado por la comunidad.

Mimi

Lo publicó en su blog, basándose en datos del James Webb. No es una publicación formal aún, así que técnicamente es su interpretación de los datos disponibles.

Mark

¿Y eso verde que vieron en la coma? ¿Qué significa?

Mimi

Eso es lo fascinante. Normalmente ese brillo verde viene de ciertos compuestos químicos, pero Loeb dice que esos compuestos no parecen estar presentes en cantidades suficientes. Es un misterio sin resolver.

Luke

Entonces no sabemos qué causa ese color. Es una observación interesante pero sin explicación confirmada.

Mark

¿Cuándo podríamos verlo desde la Tierra?

Mimi

A finales de octubre estará más cerca del Sol, y a principios de diciembre podría ser visible con telescopios terrestres. Después de eso, se va para siempre.

Luke

¿Y eso es seguro? ¿Definitivamente no hay riesgo de que cambie de trayectoria?

Mimi

Su órbita hiperbólica es muy clara. No está ligado gravitacionalmente al Sol, así que una vez que pase, se va. No hay fuerzas que lo traigan de vuelta.

  • El cometa 3I/ATLAS resulta ser casi el doble de grande de lo estimado inicialmente, obligando a la comunidad científica a revisar sus modelos sobre objetos interestelares.
  • Viaja a 58 kilómetros por segundo —el objeto interestelar más rápido jamás registrado— y su paso por el sistema solar es irrepetible: nunca regresará.
  • Un misterioso tono verde en su coma desconcierta a los astrónomos, pues los compuestos que normalmente producen ese brillo no parecen estar presentes en cantidades suficientes.
  • La sonda ExoMars TGO y el Telescopio Espacial James Webb han capturado datos únicos de su composición —dióxido de carbono e hielo de agua— que podrían revelar la química de sistemas planetarios lejanos.
  • El cometa alcanzará su punto más cercano al Sol a finales de octubre de 2025 y podría ser visible desde telescopios terrestres en diciembre, antes de desaparecer para siempre en la oscuridad interestelar.

Desde los confines del espacio interestelar, un viajero antiguo cruza nuestro sistema solar por primera y última vez. El astrofísico Avi Loeb, de la Universidad de Harvard, ha determinado que el cometa 3I/ATLAS —detectado en julio de 2025 mediante el sistema ATLAS en Chile— es el objeto interestelar más masivo jamás observado, con más de 33 mil millones de toneladas y un núcleo de más de cinco kilómetros de diámetro. Este mensajero cósmico, posiblemente tan antiguo como los primeros días de la Vía Láctea, nos recuerda que el universo envía sus memorias en forma de hielo y roca, y que nuestra ventana para recibirlas es siempre fugaz.

El astrofísico Avi Loeb, de Harvard, ha redimensionado uno de los hallazgos más sorprendentes del año: el cometa interestelar 3I/ATLAS es mucho más masivo de lo que se creía. Tras analizar datos del Telescopio Espacial James Webb obtenidos el 6 de agosto, Loeb concluyó que el objeto supera las 33 mil millones de toneladas y que su núcleo mide más de cinco kilómetros de diámetro, casi el doble de las estimaciones previas.

El cometa fue descubierto en julio gracias al sistema ATLAS, un programa de vigilancia financiado por la NASA y operado desde Río Hurtado, Chile. Es apenas el tercer visitante interestelar confirmado en cruzar el espacio cercano a la Tierra, después de 1I/'Oumuamua y 2I/Borisov, y el más grande de los tres. Su composición —dióxido de carbono e hielo de agua— lo convierte en una cápsula del tiempo de hasta 10 mil millones de años, posiblemente originada en el disco grueso galáctico donde residen las estrellas más antiguas de la Vía Láctea.

Lo que añade misterio al hallazgo es el tono verde observado en su coma durante un eclipse lunar: un fenómeno que los científicos no logran explicar con los compuestos conocidos. La sonda ExoMars TGO, operando desde Marte, capturó las imágenes más cercanas del cometa mientras este atravesaba el sistema solar a 58 kilómetros por segundo.

Su trayectoria hiperbólica está completamente trazada: se acercará al máximo al Sol a finales de octubre de 2025, pasando entre las órbitas de la Tierra y Marte, para luego ser expulsado permanentemente al espacio interestelar. Los astrónomos esperan una última oportunidad de observarlo desde telescopios terrestres en diciembre, antes de que este mensajero cósmico se pierda para siempre en la oscuridad.

Un astrofísico de Harvard acaba de redimensionar uno de los descubrimientos más intrigantes del año: el cometa interestelar 3I/ATLAS es mucho más masivo de lo que los astrónomos creían. Avi Loeb, tras analizar datos del Telescopio Espacial James Webb capturados el 6 de agosto, concluyó que el objeto pesa más de 33 mil millones de toneladas, lo que lo convierte en el más grande de los tres objetos interestelares confirmados que han atravesado nuestro sistema solar.

El cometa fue detectado en julio gracias al sistema ATLAS, un programa de vigilancia de asteroides financiado por la NASA y operado desde Río Hurtado, Chile. Su descubrimiento marcó un hito: es apenas el tercer visitante interestelar que los astrónomos han logrado observar cruzando el espacio cercano a la Tierra. Los dos anteriores fueron 1I/'Oumuamua y 2I/Borisov. Lo que hace especial a este tercero es su tamaño descomunal. Loeb determinó que el núcleo del cometa tiene un diámetro superior a 5 kilómetros, casi el doble de lo que se estimaba inicialmente. Su conclusión provino de estudiar la trayectoria del objeto y comparar la velocidad con la que expulsa material desde su superficie con las observaciones del telescopio espacial.

La composición del 3I/ATLAS revela un mundo químico complejo. El cometa está formado principalmente por dióxido de carbono, con abundante gas de este tipo en su coma —la atmósfera difusa que rodea al núcleo— e hielo de agua en su interior. Lo intrigante es que observaciones recientes, incluidas las captadas durante un eclipse lunar, mostraron un tono verde en la coma del cometa, un fenómeno que desconcierta a los científicos porque los compuestos químicos conocidos que generan ese brillo no parecen estar presentes en cantidades significativas. La sonda ExoMars TGO, operada desde Marte, capturó las imágenes más cercanas del cometa mientras pasaba a velocidad extrema.

Este viajero cósmico llegó a nuestro sistema solar a una velocidad sin precedentes: cerca de 58 kilómetros por segundo, equivalente a 208,800 kilómetros por hora, lo que lo convierte en el objeto interestelar más rápido jamás registrado. Su origen está fuera de toda duda: proviene del espacio interestelar en una órbita hiperbólica que no está ligada gravitacionalmente al Sol. Los astrónomos lo consideran potencialmente una cápsula del tiempo de hasta 10 mil millones de años de antigüedad, posiblemente originada en los albores de la Vía Láctea, quizá en el disco grueso galáctico donde residen las estrellas más antiguas. Su estudio es valioso porque ofrece una muestra directa de los materiales que componen sistemas planetarios distantes.

La trayectoria del cometa está completamente mapeada. Hará su máximo acercamiento al Sol a finales de octubre de 2025, pasando a una distancia entre las órbitas de la Tierra y Marte. Después de rodear el Sol, su velocidad hiperbólica lo expulsará permanentemente del sistema solar, devolviéndolo al espacio interestelar para nunca regresar. Aunque no representa peligro alguno para la Tierra, los astrónomos prevén que el cometa podría volverse visible nuevamente para los telescopios terrestres a principios de diciembre, ofreciendo una última oportunidad de observación antes de desaparecer en la oscuridad cósmica.

El cometa interestelar 3I/ATLAS es mucho más grande de lo que los astrónomos habían estimado inicialmente
— Avi Loeb, astrofísico de Harvard
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