AstraZeneca sostiene que terapias combinadas podrían transformar el pronóstico del cáncer de pulmón

Pacientes con cáncer de pulmón en etapa avanzada, muchos en América Latina, son diagnosticados tarde, cuando la enfermedad ya se ha extendido.

Hay momentos en que la medicina cambia de un modo tan profundo que quienes la practican apenas se dan cuenta hasta que miran atrás. Sunil Verma, directivo de AstraZeneca con veinticinco años junto a pacientes con cáncer, recordó ante un auditorio latinoamericano cómo la expectativa de vida de quien tenía un cáncer de pulmón avanzado pasó de unos pocos meses a años, gracias a terapias dirigidas, inmunoterapia y nuevos conjugados que llevan el fármaco directamente al tumor. Su mensaje, pronunciado en el marco del LatAm Media Lab, es que la pregunta por la cura sigue abierta, pero el horizonte ya no parece el mismo; la advertencia, sin embargo, es que el diagnóstico tardío y el acceso desigual siguen dejando a muchos pacientes fuera de ese progreso.

En el campus de AstraZeneca en Gaithersburg, Maryland, Sunil Verma, responsable global de la franquicia de oncología de la farmacéutica, planteó ante un auditorio una pregunta incómoda y esperanzadora: ¿se puede curar el cáncer? Su respuesta fue que ese es el objetivo y que, a su juicio, cada vez se está más cerca.

Verma usó el cáncer de pulmón para ilustrar el cambio. En el año 2000, dijo, cuando la enfermedad llegaba en etapa avanzada solo quedaba la quimioterapia, con una expectativa de dos a tres meses sin tratamiento y de unos seis con él. Entre 2000 y 2010 llegaron las terapias dirigidas a mutaciones como las de EGFR, y quienes respondían podían vivir uno, dos o hasta tres años. Después apareció la inmunoterapia, que libera al sistema inmunológico para atacar el tumor.

Otra novedad son los conjugados anticuerpo-fármaco, que llevan la quimioterapia dentro de la célula cancerosa, como un caballo de Troya, reduciendo efectos como la caída del cabello o las náuseas. La apuesta es combinarlos con inmunoterapia para que pacientes que vivían meses puedan llegar a vivir cinco o diez años. Sobre la inteligencia artificial, Verma fue prudente: no curará el cáncer por sí sola, pero puede acelerar la investigación y reducir de 12 a 15 años a seis o siete el tiempo entre el descubrimiento de un fármaco y su llegada a los pacientes.

El especialista insistió en que el cáncer no es una sola enfermedad y en que el diagnóstico temprano sigue siendo la gran deuda, sobre todo en América Latina, donde muchos llegan con la enfermedad ya extendida. Pidió coordinar gobiernos, sistemas de salud y agencias, y recordó que cerca de 40% de los casos se relaciona con factores ambientales y de estilo de vida. Cuando se le preguntó si todos los cánceres tendrán cura, respondió: "Algún día sucederá". Las cifras provienen de una exposición de un directivo de la farmacéutica y no cuentan con datos independientes en este texto, por lo que lo que queda por ver es si el acceso y la detección avanzan al mismo ritmo que la ciencia.

En el campus de investigación y desarrollo de AstraZeneca en Gaithersburg, Maryland, Sunil Verma, vicepresidente sénior y director global de la Franquicia de Oncología de la farmacéutica, planteó una pregunta ante su auditorio: ¿se puede curar el cáncer? Su respuesta fue que ese es el objetivo y que, a su juicio, cada vez se está más cerca a medida que se exploran las terapias combinadas. Habló durante la tercera edición del LatAm Media Lab, organizada por la Universidad de Georgetown y AstraZeneca.

Verma, quien tiene 25 años de experiencia tratando pacientes con cáncer, usó el cáncer de pulmón para ilustrar el cambio. En el año 2000, dijo, las opciones se reducían a cirugía, quimioterapia y radioterapia, y cuando la enfermedad se detectaba en etapa avanzada solo quedaba la quimioterapia. Sin tratamiento, la expectativa de vida era de dos a tres meses; con quimioterapia podía llegar a unos seis. "Eso es todo lo que teníamos", recordó.

Entre 2000 y 2010 llegó, según explicó, la primera gran revolución: las terapias dirigidas a alteraciones genéticas, como las mutaciones de EGFR, que permitieron identificar a los pacientes capaces de responder a tratamientos específicos. Quienes respondían podían vivir uno, dos y hasta tres años. Entre 2010 y 2020 apareció la inmunoterapia. Las células cancerosas pueden esconderse del sistema inmunológico, y los inhibidores de puntos de control bloquean esos mecanismos de protección para que las defensas detecten y ataquen el tumor. Verma afirmó que, de cara a 2025, la supervivencia promedio de los pacientes en etapa avanzada ha cambiado, y que desde 2020 el número de nuevas terapias y modalidades ha aumentado considerablemente.

Otra herramienta que destacó son los conjugados anticuerpo-fármaco (ADC), que unen un anticuerpo a un medicamento de quimioterapia para llevarlo directamente a las células cancerosas. A diferencia de la quimioterapia tradicional, que afecta también a células sanas, los ADC dirigen el fármaco al tumor, lo que ayuda a reducir efectos como la caída del cabello, las náuseas y las infecciones. Verma lo comparó con un caballo de Troya: el fármaco entra en la célula y la quimioterapia sale dentro de ella. Según dijo, ya hay ADC aprobados para cáncer de mama y de pulmón, y se esperan para otros tipos. La segunda gran novedad, añadió, es combinarlos con inmunoterapia, y de ahí su apuesta: que un paciente que vivía tres meses, o quizás tres años, pueda vivir cinco o diez.

Sobre la inteligencia artificial, Verma dijo que no curará el cáncer por sí sola, pero puede acelerar la investigación: identificar posibles soluciones, determinar qué pacientes tienen más probabilidades de beneficiarse de una terapia y agilizar el análisis de información para las agencias correspondientes. La meta es reducir de entre 12 y 15 años a entre seis y siete el tiempo que transcurre desde el descubrimiento de un fármaco hasta que llega a los pacientes. Ahí, opinó, la IA tendrá su mayor impacto.

El especialista recordó que el cáncer no es una sola enfermedad. Solo en el de pulmón hay al menos 60 subtipos según distintos marcadores. También insistió en el diagnóstico temprano: muchos pacientes, incluidos los de América Latina, reciben el diagnóstico cuando el cáncer ya está avanzado y se ha extendido. Pidió coordinar a gobiernos, sistemas de salud y agencias en planes de control del cáncer, y consideró crucial el acceso a los medicamentos y a una atención multidisciplinaria. Añadió que alrededor de 40% de los casos se relaciona con factores ambientales y de estilo de vida, como tabaquismo, alcohol, contaminación y alimentación.

Preguntado si todos los cánceres tendrán cura, respondió: "Algún día sucederá". No fijó plazo, pero aseguró que cada año más pacientes pueden recibir una mejor terapia. Conviene recordar que las cifras provienen de una exposición de un directivo de la farmacéutica, sin datos independientes que las respalden en este texto; lo que sigue es ver si el diagnóstico temprano y el acceso a estos tratamientos avanzan al mismo ritmo que la ciencia.

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