A menos de un mes de las elecciones generales de Brasil, la Asociación Brasileña de Prensa —institución con más de un siglo de historia— ha tomado partido por la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva, invocando no la lealtad partidista sino la defensa de principios que considera inseparables de una prensa libre: democracia, soberanía nacional y orden constitucional. El gesto revela una tensión tan antigua como el periodismo mismo: la de una institución que custodia la neutralidad y, al mismo tiempo, siente que el silencio ante ciertos momentos históricos es también una forma de tomar partido