Cuarenta años de silencio entre dos clubes de una misma ciudad están a punto de romperse sobre una cancha de baloncesto. En septiembre de 2026, Asisa Joventut y FC Barcelona se reencuentran en la final de la Supercopa Endesa, un duelo que trasciende el deporte para convertirse en un espejo de identidad, rivalidad y tiempo. Para el Barça, que lleva tres años sin levantar un trofeo, este partido no es solo una final: es la primera página de una historia que aún está por escribirse.