En el umbral de una final mundialista, un video viral capturó a varios argentinos rechazando su pertenencia a América Latina y reclamando una identidad europea, reabriendo una tensión histórica que la inmigración masiva del siglo XIX y XX dejó sembrada en el imaginario colectivo del país. Lo que pudo haber sido una opinión marginal se convirtió, amplificado por el fervor futbolístico y las redes sociales, en un espejo incómodo sobre cómo las naciones construyen y negocian su identidad frente al mundo. La pregunta que el video dejó flotando no es nueva, pero sí urgente: ¿puede un pueblo elegir