Argentina rozó el desastre ante una selección que se negaba a desaparecer
En Miami Gardens, la campeona mundial Argentina sobrevivió al borde del abismo ante Cabo Verde, una nación diminuta que llegó a su primer Mundial no a rendirse, sino a competir. El marcador final de 3-2 en prórroga —sellado por un gol fortuito de Romero— apenas refleja la magnitud de lo que estuvo en juego: la continuidad de una era dorada y el último sueño mundialista de Lionel Messi. La historia del fútbol está llena de gigantes que tropezaron con lo inesperado, y Argentina rozó esa frontera con una claridad que no puede ignorarse.
- Cabo Verde, con una población equivalente al 1% de la de Argentina, estuvo a minutos de protagonizar la mayor sorpresa en la historia de los mundiales.
- Messi marcó su séptimo gol del torneo y sigue rompiendo récords históricos, pero su desgaste físico a los 39 años es una señal de alarma imposible de disimular.
- El portero Vozinha se convirtió en una muralla viviente, frustrando repetidamente a una Argentina que volcó todo su peso ofensivo sin encontrar respuesta.
- Un golazo combeado de Sidny Lopes Cabral desde más de 23 metros empató el partido en la prórroga y llevó el partido al filo de los penales, desatando el delirio de los hinchas caboverdianos.
- El gol de Romero, desviado en un defensor rival, fue más alivio que celebración: Argentina avanza a octavos, pero con cicatrices profundas y preguntas sin responder sobre su solidez defensiva.
Bajo un calor sofocante en Miami Gardens, Argentina necesitó de la prórroga y de un gol fortuito para superar 3-2 a Cabo Verde y avanzar a octavos de final. La campeona mundial vigente estuvo al borde de la eliminación ante la selección africana que disputaba su primer Mundial, y los números apenas reflejan lo cerca que estuvo el desastre.
Messi abrió el marcador en la primera mitad con su séptimo gol del torneo, asistido por Lisandro Martínez, en lo que parecía el inicio de una victoria cómoda. Pero Cabo Verde no vino a hacer números: Deroy Duarte aprovechó una desinteligencia defensiva para igualar a los 59 minutos, y el portero Vozinha se convirtió en una figura providencial que frustró repetidamente a la Albiceleste.
En la prórroga, Martínez quebró la resistencia con un zurdazo, pero Sidny Lopes Cabral respondió con un golazo combeado desde más de 23 metros que empató nuevamente el partido y llevó el encuentro al filo de los penales. Cuando todo parecía perdido, un córner de Messi encontró la cabeza de Romero, el balón se desvió en un defensor caboverdiano y entró.
Argentina avanza, pero con advertencias serias. Messi ha marcado en los cuatro partidos del torneo, pero el desgaste es evidente. Enzo Fernández y Mac Allister están lejos de su mejor nivel, y la defensa sufre. El 7 de julio en Atlanta, ante Egipto, la Albiceleste deberá demostrar que esta noche fue un tropiezo y no una señal de lo que está por venir.
En Miami Gardens, bajo un cielo de 32 grados Celsius y una humedad sofocante, Argentina rozó el desastre. La campeona mundial vigente necesitó de la prórroga y un gol de cabeza de Cristian Romero —desviado en un defensor de Cabo Verde— para escapar de la eliminación ante una selección africana que jugaba su primer Mundial. El marcador final fue 3-2, pero los números no cuentan la verdadera historia de una noche en la que el gigante sudamericano estuvo a punto de morder el polvo.
Messi abrió el marcador en la primera mitad con su séptimo gol del torneo, extendiendo su récord histórico como máximo goleador de los mundiales. Lisandro Martínez, el zaguero del Manchester United, le había dado una asistencia perfecta después de advertir que el capitán estaba desprotegido en el área. Fue un gol que parecía sentar las bases para una victoria cómoda. Pero Cabo Verde, la nación más pequeña en superficie terrestre jamás clasificada a un Mundial, no vino a Miami a hacer números. Vino a competir.
En el segundo tiempo, con Argentina visiblemente desgastada por el calor y el ritmo del partido, Deroy Duarte aprovechó una desinteligencia defensiva en la banda izquierda para igualar el marcador a los 59 minutos. Fue la primera vez que los gritos de los hinchas de Cabo Verde superaron en volumen a los argentinos, quienes abrumadoramente llenaban el estadio de Miami. La Albiceleste respondió con urgencia, desplegando lo que parecía ser su artillería pesada sobre el área rival, pero el portero Vozinha emergió repetidamente como la figura salvadora de los Tiburones Azules.
En la prórroga, Martínez quebró la resistencia de Vozinha con un potente zurdazo desde un tiro de esquina lanzado por Messi. Parecía sentenciado. Pero Sidny Lopes Cabral, en lo que muchos considerarían el mejor gol del torneo hasta ese momento, lanzó un derechazo combeado desde más de 23 metros que se metió en el ángulo como si tuviera vida propia. Cabo Verde, con una población equivalente al 1% de la de Argentina, se negaba a desaparecer.
Cuando todo apuntaba a una definición por penales, Messi ejecutó otro tiro de esquina y Romero se elevó en el área. El balón se desvió en Diney Borges y entró. Argentina avanzó a octavos, pero no sin cicatrices. Messi, quien acaba de cumplir 39 años, ha marcado en los cuatro partidos que ha jugado en el torneo, pero el desgaste es evidente. Enzo Fernández y Alexis Mac Allister, los motores del mediocampo, están lejos de su mejor nivel. La defensa sufre. Argentina enfrentará a Egipto el 7 de julio en Atlanta, pero antes debe revisar profundamente una actuación que estuvo al borde del papelón. El invicto en partidos de eliminación directa que comenzó después de la derrota ante Brasil en la Copa América 2019 se mantiene, pero la advertencia es clara: el último Mundial de Messi no será una coronación automática.
Notable Quotes
Esta selección siempre compite y va a hacerlo hasta el final— Lionel Messi
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Cómo es posible que Argentina, siendo campeona mundial, esté tan cerca de la eliminación ante un equipo debutante?
Porque Cabo Verde no vino a defender un resultado. Vino a jugar. Salieron con un plan defensivo compacto que ya había funcionado contra España, Uruguay y Arabia Saudí. Argentina no encontró ritmo, especialmente en el segundo tiempo.
¿Qué papel jugó el clima?
Decisivo. 32 grados, humedad pegajosa. Eso desgasta a cualquiera, pero especialmente a un equipo que depende del movimiento constante. Messi tiene 39 años. Enzo Fernández y Mac Allister no estaban en su mejor nivel. El calor los pasó factura.
Messi marcó su séptimo gol. ¿Eso es suficiente?
Para avanzar, sí. Pero el gol no oculta lo que pasó defensivamente. Duarte entró por una desinteligencia entre Martínez y Medina. Eso no debería pasar en un equipo de esta categoría.
¿Y ese gol de Lopes Cabral?
Fue extraordinario. Desde más de 23 metros, un derechazo combeado que entró como si tuviera vida propia. Fue el momento en el que Cabo Verde demostró que no estaba ahí de relleno.
¿Qué debe hacer Argentina ahora?
Revisar todo. La defensa, el desgaste físico de sus figuras, la paciencia táctica. Porque Egipto no será tan ingenuo como Cabo Verde, y si Argentina juega así en octavos, no llega a semifinales.