Sobre un archipiélago que lleva casi dos siglos en disputa, Argentina y el Reino Unido vuelven a medir fuerzas, esta vez en el terreno de los hidrocarburos y el derecho comercial. Londres publicó una guía para atraer inversiones a las Malvinas; Buenos Aires respondió recordando que ningún documento extranjero puede disolver su reclamo de soberanía. En el fondo de este intercambio diplomático late una pregunta que la historia no ha sabido responder: ¿quién tiene la autoridad legítima sobre un territorio que dos naciones consideran propio?