En un viernes de aparente calma cambiaria, el gobierno argentino transfirió casi 800 millones de dólares al Fondo Monetario Internacional en concepto de intereses, reduciendo las reservas del Banco Central a 40.260 millones y perforando por primera vez el umbral de los 41.000 millones. El gesto revela una tensión más antigua: semanas de intervenciones previas a las elecciones legislativas habían adelgazado el colchón real de divisas, y la fuente exacta del dinero utilizado para el pago permanece incierta. Argentina se mueve así entre la disciplina que exige el mercado y la fragilidad que impon
Argentina pagó USD 800 millones al FMI y las reservas cayeron por debajo de USD 41.000 millones
El colchón real es mucho más delgado de lo que sugieren los titulares
¿Por qué importa tanto que las reservas caigan por debajo de 41.000 millones?
Porque es el colchón que tiene el país para enfrentar crisis. Cuando ese número baja, significa que hay menos dólares disponibles para intervenir en el mercado o para pagar obligaciones externas sin depender de financiamiento nuevo.
Pero el gobierno dice que la economía está estable. ¿Cómo se reconcilia eso con una caída de 753 millones en un día?
La estabilidad cambiaria es real en el corto plazo. El dólar no se disparó. Pero esa estabilidad costó dinero. El gobierno gastó reservas para mantenerla, especialmente antes de las elecciones. Es como sostener un equilibrio que requiere movimiento constante.
¿De dónde sacó el dinero para pagar al FMI si el Tesoro tenía solo 148 millones?
Probablemente de dos fuentes: desembolsos anteriores del propio FMI que estaban en las arcas del Banco Central, o el swap de dólares con Estados Unidos. Ambas son formas de financiamiento, no de generación de recursos genuinos.
¿Eso significa que las reservas reales son mucho menores?
Exactamente. Las reservas brutas que se publican incluyen pasivos. Las reservas netas, que es lo que realmente cuenta, podrían estar muy por debajo de 3.000 millones. Es la diferencia entre lo que tienes en la billetera y lo que realmente es tuyo después de pagar deudas.
¿Cómo piensa el gobierno pagar los 3.349 millones que vence en 2026?
Apuesta a volver a los mercados internacionales. Si el riesgo país baja lo suficiente, puede emitir bonos nuevos y usar ese dinero para pagar. Es una carrera: necesita que los mercados confíen en Argentina antes de que se agoten las reservas.
¿Qué tan probable es que eso suceda?
Depende de dos cosas que no controla completamente: que la inflación siga bajando y que no haya shocks externos. El triunfo electoral ayudó, pero 600 puntos de riesgo país sigue siendo alto. Necesita llegar a 400 o menos para que sea fácil.
O Pulso
- El pago de USD 796 millones al FMI hundió las reservas del BCRA en USD 753 millones en un solo día, dejándolas en su nivel más bajo en semanas.
- La fuente del dinero es el verdadero enigma: el Tesoro tenía apenas USD 148 millones depositados en el Banco Central días antes del vencimiento.
- Economistas advierten que si el gobierno activó el swap de dólares con Estados Unidos para cubrir el pago, las reservas netas reales podrían estar ya por debajo de los USD 3.000 millones.
- El calendario de 2026 no da respiro: Argentina deberá desembolsar más de USD 4.400 millones solo al FMI, además de USD 8.400 millones a tenedores de bonos.
- La apuesta oficial es volver a los mercados internacionales de deuda, posibilidad que se abrió tras la baja del riesgo país desde 1.081 a cerca de 600 puntos básicos luego de las elecciones.
- Analistas señalan que el riesgo país debe sostenerse por debajo de 500 puntos —idealmente entre 300 y 400— para que la refinanciación sea viable sin pagos en efectivo.
En un viernes de aparente calma cambiaria, el gobierno argentino transfirió casi 800 millones de dólares al Fondo Monetario Internacional en concepto de intereses, reduciendo las reservas del Banco Central a 40.260 millones y perforando por primera vez el umbral de los 41.000 millones. El gesto revela una tensión más antigua: semanas de intervenciones previas a las elecciones legislativas habían adelgazado el colchón real de divisas, y la fuente exacta del dinero utilizado para el pago permanece incierta. Argentina se mueve así entre la disciplina que exige el mercado y la fragilidad que impone su historia.
El viernes pasado el gobierno de Javier Milei pagó casi 800 millones de dólares al FMI en concepto de intereses. La operación fue inmediata en sus consecuencias: las reservas internacionales del Banco Central cayeron 753 millones ese mismo día y cerraron en 40.260 millones, perforando por primera vez la barrera de los 41.000 millones.
La fragilidad detrás del número es más profunda que una sola transacción. En las semanas previas a las elecciones legislativas del 26 de octubre, el Ministerio de Economía había intervenido de forma sostenida para contener el tipo de cambio, consumiendo parte de los dólares acumulados mediante retenciones cero al agro. Entre mediados de septiembre y principios de octubre, esas intervenciones ya habían reducido las reservas en 653 millones.
Cuando llegó el vencimiento, los analistas se preguntaron de dónde salió el dinero. El Tesoro tenía apenas 148 millones depositados en el BCRA al 4 de noviembre. El economista Gabriel Caamaño señaló que probablemente el gobierno utilizó desembolsos previos del propio FMI o activó el swap de dólares con Estados Unidos. Si esto último es cierto, las reservas netas —descontados los pasivos del Banco Central— estarían ya muy por debajo de los 3.000 millones, un colchón mucho más delgado de lo que sugieren los titulares.
El horizonte inmediato es exigente. En 2026, Argentina debe pagar al FMI 3.349 millones en intereses y 1.145 millones en amortizaciones, distribuidos en cuatro cuotas trimestrales. A eso se suman vencimientos con bonistas por 4.000 millones en enero y 4.400 millones en julio.
La estrategia oficial descansa en una apuesta: regresar a los mercados internacionales de deuda. El triunfo electoral de hace dos semanas ayudó a bajar el riesgo país desde 1.081 puntos básicos hasta cerca de 600, pero los analistas advierten que ese nivel sigue siendo alto. Para refinanciar sin pagos en efectivo, el indicador debería mantenerse por debajo de 500 puntos, idealmente entre 300 y 400. La ventana existe, pero depende de que las reservas no sigan deteriorándose y de que la confianza del mercado se consolide.
El viernes pasado, mientras los mercados respiraban con cierta calma cambiaria, el gobierno de Javier Milei hizo efectivo un pago de casi 800 millones de dólares al Fondo Monetario Internacional. La operación, confirmada por fuentes oficiales, correspondía a intereses del acuerdo vigente con el organismo multilateral. El desembolso de 796 millones de dólares dejó un agujero visible: las reservas internacionales del Banco Central cayeron 753 millones ese mismo día, perforando por primera vez la barrera de los 41.000 millones de dólares para cerrar en 40.260 millones.
La fragilidad detrás de estos números es más profunda de lo que sugiere una sola transacción. En las semanas previas a las elecciones legislativas del 26 de octubre, el Ministerio de Economía había gastado recursos de manera sostenida para evitar que el dólar se disparara. Después de los comicios bonaerenses del 7 de septiembre, la cartera utilizó una porción considerable de los dólares que había acumulado mediante retenciones cero al sector agropecuario. Entre mediados de septiembre y principios de octubre, las reservas se redujeron en 653 millones de dólares por esas intervenciones. El Tesoro estadounidense también entró en juego, comprando pesos y vendiendo dólares para mantener el tipo de cambio dentro de los límites establecidos.
Cuando llegó el momento de pagar al FMI esta semana, la pregunta que se hicieron los analistas fue inmediata: ¿con qué dinero se hizo? El Tesoro nacional tenía apenas 148 millones de dólares depositados en el Banco Central al 4 de noviembre. Federico García Martínez, economista, señaló la incongruencia: el descenso de reservas parecía reflejar el vencimiento pendiente, pero la fuente del dinero para pagarlo no era evidente. Gabriel Caamaño, de la consultora Outlier, fue más directo: probablemente el gobierno utilizó desembolsos previos del propio FMI o activó el swap de dólares con Estados Unidos para cubrir la obligación.
Esta última posibilidad abre otra preocupación. Si el gobierno realmente activó un swap de 2.000 millones de dólares para pagar a Janet Yellen y otros compromisos, las reservas internacionales netas —el número que importa cuando se restan los pasivos del Banco Central— estarían ya muy por debajo de los 3.000 millones de dólares. Es decir, el colchón real es mucho más delgado de lo que sugieren los titulares.
Mientras tanto, el calendario de pagos que se aproxima es exigente. Para 2026, Argentina debe desembolsar 3.349 millones de dólares en intereses y 1.145 millones en amortización de capital al Fondo. Los pagos de intereses están programados para febrero (840 millones), mayo (812 millones), agosto (851 millones) y noviembre (846 millones). Las amortizaciones de capital vencen en septiembre (801 millones) y diciembre (343 millones). En paralelo, el país enfrenta vencimientos con tenedores de bonos por 4.000 millones en enero y otros 4.400 millones en julio.
La estrategia del equipo económico descansa en una apuesta: acceder nuevamente a los mercados internacionales de deuda durante 2026. El triunfo electoral de hace dos semanas ayudó. El riesgo país bajó desde 1.081 puntos básicos antes de las elecciones hasta rondar los 600 puntos actualmente, impulsado por la recuperación en los precios de los bonos soberanos. Pero los analistas advierten que ese número sigue siendo alto. Para que Argentina pueda financiarse en condiciones normales, el indicador de JP Morgan debería mantenerse estable por debajo de 500 puntos. Algunos sugieren que incluso 300 o 400 puntos sería lo ideal para poder refinanciar la deuda sin hacer pagos en efectivo.
La ventana se abrió hace poco. El grifo internacional se había cerrado a comienzos de 2018 bajo Mauricio Macri y no volvió a abrirse. Ahora, con un gobierno que ha mostrado disciplina fiscal y un contexto electoral favorable, existe la posibilidad de que 2026 sea el año en que Argentina regrese a los mercados globales. Pero eso depende de que el riesgo país siga bajando y de que los números de reservas no sigan deteriorándose. Por ahora, ambas cosas están en movimiento.
Citações Notáveis
El descenso de las reservas parece reflejar el pago al FMI que estaba pendiente, pero habrá que ver con qué fondos se realizó el pago— Federico García Martínez, economista
Le pagamos al FMI con los desembolsos previos del FMI o con el swap de Estados Unidos, dado que el Tesoro tenía menos de USD 100 millones— Gabriel Caamaño, economista de Outlier