En un país acostumbrado a las turbulencias, Argentina celebró el domingo una primera vuelta electoral que volvió a desafiar las certezas de los expertos: el ministro de Economía Sergio Massa, custodio de una economía en llamas, avanzó al balotaje con el 36.7% de los votos, seguido por el economista ultraliberal Javier Milei con el 30%. El 19 de noviembre, dos visiones irreconciliables del Estado y del dinero se disputarán el destino de cuarenta y cinco millones de personas que ya cargan con una inflación del 140%, reservas negativas y una pobreza que alcanza al 40% de la población. La historia
Argentina: Massa sorprende en primera vuelta y enfrentará a Milei en balotaje presidencial
Un economista que hace dos años era columnista de televisión ahora podría ser presidente
¿Cómo es posible que Massa ganara la primera vuelta cuando Argentina está atravesando una inflación del 140%? Eso parece contradictorio.
Lo es, pero Massa fue visto como el candidato más pragmático dentro del peronismo, alguien que podría capturar votos moderados. Además, el voto se fragmentó significativamente entre tres candidatos principales, lo que permitió que ganara con 36.7% sin necesidad de una mayoría absoluta.
Pero hay que ser cuidadosos aquí. El hecho de que ganara no significa que los argentinos estén satisfechos con su gobierno. Podría ser simplemente que los votantes rechazaron más a Milei de lo que esperaban los encuestadores, o que Bullrich dividió el voto conservador.
¿Y qué pasa con Milei? Obtuvo 30% siendo prácticamente un desconocido hace dos años.
Exacto. Milei representa un cambio radical. Promete dolarizar la economía, eliminar el banco central y reducir drásticamente el Estado. Para muchos argentinos desesperados por un cambio, eso suena atractivo, incluso si es extremo.
Aunque debemos notar que los encuestadores fallaron nuevamente. Casi todos lo tenían ganando antes de la votación. Eso sugiere que hay algo en el comportamiento electoral argentino que los sondeos no están capturando bien.
¿Qué tan importante será el voto de Bullrich en la segunda vuelta?
Muy importante. Ella obtuvo 6.3 millones de votos, y muchos de esos votantes conservadores podrían inclinarse hacia Milei en la segunda vuelta, aunque sus exabruptos podrían alejar a algunos.
También está Schiaretti, que obtuvo casi el 7%. Esos votos también serán disputados. La segunda vuelta será mucho más cerrada de lo que sugiere el resultado de la primera.
¿Cuál es la realidad económica que ambos candidatos heredarán?
Una pesadilla. Argentina está al borde de una sexta recesión en una década, y los mercados están asignando una probabilidad del 63% de default antes de fines del próximo año.
Pero hay que ser precisos: eso es lo que dicen los swaps crediticios, no una predicción garantizada. Y hay algo de esperanza en mayores exportaciones agrarias y energéticas el próximo año. No es todo oscuridad.
¿Qué significa esto para el Congreso?
El próximo presidente tendrá que negociar constantemente. Ningún bloque tiene mayoría propia, así que la fragmentación política seguirá siendo un desafío importante.
Aunque vale la pena notar que Unión por la Patria sigue siendo el bloque más grande en ambas cámaras, lo que le daría a Massa una ventaja legislativa si gana la segunda vuelta.
O Pulso
- Massa desafió toda lógica electoral al liderar la primera vuelta desde el ministerio que administra una de las peores crisis económicas del país en veinte años.
- Milei, que hace dos años era un provocador televisivo, movilizó casi 8 millones de votos pero quedó por debajo de las expectativas de sus propios seguidores.
- Patricia Bullrich y Juntos por el Cambio, antes favoritos indiscutidos, quedaron eliminados con el 24%, sacudiendo el tablero de alianzas para el balotaje.
- Los votos de Bullrich y del peronista disidente Schiaretti —casi 7%— se convierten en el botín más codiciado de la campaña que viene.
- El ganador del 19 de noviembre heredará una economía al borde del default, un acuerdo de 44.000 millones de dólares con el FMI y un Congreso fragmentado que obligará a negociar cada decisión.
En un país acostumbrado a las turbulencias, Argentina celebró el domingo una primera vuelta electoral que volvió a desafiar las certezas de los expertos: el ministro de Economía Sergio Massa, custodio de una economía en llamas, avanzó al balotaje con el 36.7% de los votos, seguido por el economista ultraliberal Javier Milei con el 30%. El 19 de noviembre, dos visiones irreconciliables del Estado y del dinero se disputarán el destino de cuarenta y cinco millones de personas que ya cargan con una inflación del 140%, reservas negativas y una pobreza que alcanza al 40% de la población. La historia argentina, siempre pendular entre el orden y la ruptura, se prepara para uno de sus momentos más definitorios en décadas.
El domingo, Argentina votó en medio de una crisis económica de dos décadas y los resultados volvieron a tomar por sorpresa a encuestadores y analistas. Sergio Massa, ministro de Economía del gobierno saliente, obtuvo el 36.7% de los votos y se clasificó para el balotaje del 19 de noviembre, un resultado extraordinario para un funcionario que gobierna con inflación cercana al 140% anual, reservas negativas y cuatro de cada diez argentinos bajo la línea de pobreza. Su rival será Javier Milei, economista ultraliberal de 53 años que hace apenas dos años era columnista televisivo y que, con el 30%, obtuvo más votos que en las primarias de agosto aunque menos de lo que sus seguidores esperaban. Patricia Bullrich, candidata del conservador Juntos por el Cambio, quedó eliminada con el 24%, un golpe severo para una coalición que hasta agosto era considerada favorita.
El desempeño de Massa ilustra un reacomodamiento profundo dentro del peronismo y marca un retroceso en la influencia de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, figura dominante de la política argentina durante casi dos décadas. Los encuestadores, que ya habían fallado en 2019 y en las primarias de agosto, volvieron a errar al predecir que Milei mantendría su ventaja.
Ambos candidatos representan proyectos económicos radicalmente opuestos. Milei promete dolarizar la economía, eliminar el banco central y reducir drásticamente el Estado. Massa se compromete a proteger las redes de seguridad social y mantener el peso como moneda. La campaña del próximo mes será intensa: los 6.3 millones de votantes de Bullrich y el casi 7% que obtuvo el peronista disidente Juan Schiaretti podrían inclinar la balanza.
El panorama económico que aguarda al ganador es sombrío. Argentina está al borde de su sexta recesión en una década, los mercados asignan un 63% de probabilidad de default antes de fin del próximo año —cifra que sube al 95% en cinco años— y el nuevo gobierno deberá gestionar un programa de 44.000 millones de dólares con el FMI. En el Congreso, la fragmentación persistirá: ningún bloque tendrá mayoría propia, lo que obligará a negociaciones constantes. El nuevo presidente asumirá el 10 de diciembre y gobernará hasta 2027 en un contexto que exigirá decisiones difíciles sin importar quién resulte vencedor.
El domingo pasado, Argentina fue a las urnas en medio de una de sus peores crisis económicas en dos décadas, y los resultados sorprendieron a casi todos los que observaban la carrera. Sergio Massa, el ministro de Economía del gobierno saliente, logró capturar el 36.7% de los votos, asegurando un lugar en la segunda vuelta presidencial pese a gobernar en un contexto de inflación cercana al 140% anual, reservas negativas en el banco central y el 40% de la población viviendo bajo la línea de pobreza. Su rival será Javier Milei, un economista ultraliberal de 53 años que obtuvo el 30% de los votos y que hace apenas dos años era un columnista de televisión con un estilo abrasivo que ha generado comparaciones con Donald Trump y Jair Bolsonaro. Patricia Bullrich, la candidata del conservador bloque Juntos por el Cambio, quedó fuera de la contienda con cerca del 24% de los votos, lo que representó un golpe inesperado para una coalición que antes de las primarias de agosto era considerada la favorita para ganar la presidencia.
El resultado de Massa fue particularmente sorprendente porque desafió casi todas las proyecciones previas a la votación. Los encuestadores argentinos, que ya habían cometido errores significativos en 2019 y nuevamente en las primarias de agosto cuando no detectaron el ascenso de Milei, volvieron a equivocarse al predecir que el economista libertario mantendría su ventaja. Los seguidores de Milei quedaron desanimados con un desempeño que, aunque le permitió obtener casi 8 millones de votos —más de los que había conseguido en agosto—, resultó inferior a lo que muchos esperaban. La victoria de Massa ilustra un reacomodamiento significativo dentro del peronismo, el movimiento político más influyente en Argentina desde mediados del siglo pasado, y marca un retroceso en la prominencia de Cristina Fernández de Kirchner, la vicepresidenta de centroizquierda que durante casi dos décadas ocupó el centro de la escena política.
Ahora ambos candidatos se preparan para una segunda vuelta que se llevará a cabo el 19 de noviembre, con el ganador asumiendo la presidencia el 10 de diciembre en reemplazo del presidente Alberto Fernández. Los dos representan visiones económicas radicalmente opuestas. Milei ha prometido una reestructuración política y económica sin precedentes en la historia argentina, que incluye la dolarización de la economía, la eliminación del banco central y una drástica reducción del rol del Estado. Massa, considerado un pragmático dentro del movimiento peronista, se ha comprometido a proteger la red de seguridad social del país e impulsar el mercado laboral y el crecimiento, manteniendo el peso como moneda.
La campaña del próximo mes promete ser acalorada. Milei podría atraer a una porción significativa de los 6.3 millones de votantes de Bullrich que se sienten más afines al pensamiento liberal que al peronismo gobernante, aunque sus exabruptos podrían jugarle en contra. Los votos del candidato Juan Schiaretti, un peronista que compitió de forma separada y obtuvo casi el 7% de los votos, también podrían resultar determinantes en la segunda vuelta. Massa llega con el impulso de la victoria, pero enfrenta un panorama económico desalentador que ningún gobierno podrá ignorar fácilmente.
La magnitud de los desafíos económicos que enfrentará el próximo presidente es considerable. Argentina está al borde de una sexta recesión en una década, y los mercados de crédito están asignando una probabilidad del 63% de que el país entre en default antes de fines del próximo año, cifra que sube al 95% en un horizonte de cinco años según datos de swaps crediticios. Cualquier gobierno entrante deberá resucitar una economía en crisis mientras gestiona un programa de préstamo de 44,000 millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional. Sin embargo, hay algo de esperanza: se espera que el próximo año traiga mayores ingresos de divisas provenientes de exportaciones agrarias, energéticas y mineras.
En las elecciones legislativas del domingo, los argentinos también reconfiguraron las fuerzas en el Congreso, aunque la fragmentación política persistirá. En la Cámara Baja de 257 diputados, Unión por la Patria obtendrá 108 bancas, Juntos por el Cambio 93 y los libertarios 37, lo que representa un avance importante para Milei pero insuficiente para gobernar sin negociación constante. En el Senado, Unión por la Patria contará con 34 senadores, Juntos por el Cambio con 24 y los libertarios ingresarán por primera vez a la Cámara Alta con ocho legisladores. Juntos por el Cambio perdió 25 diputados y nueve senadores, mientras que Unión por la Patria perdió 10 diputados pero sumó dos senadores. En la provincia de Buenos Aires, el principal distrito electoral del país, el oficialista Axel Kicillof retuvo la gobernación con el 44.8% de los votos. El nuevo presidente y vicepresidente gobernarán durante cuatro años, hasta fines de 2027, en un contexto que exigirá decisiones económicas difíciles sin importar quién resulte ganador en noviembre.
Citações Notáveis
Milei ha prometido una reestructuración política y económica sin precedentes en la historia argentina, que incluye la dolarización de la economía, la eliminación del banco central y una drástica reducción del rol del Estado— Propuesta de campaña de Javier Milei
Massa se ha comprometido a proteger la red de seguridad social del país e impulsar el mercado laboral y el crecimiento, manteniendo el peso como moneda— Propuesta de campaña de Sergio Massa