Después de más de cuatro años de ausencia, la selección argentina regresó a Córdoba para disputar un amistoso ante Bolivia, y la ciudad respondió con la calidez de quien recibe a los suyos después de un largo viaje. El estadio Kempes, reducido a la mitad de su capacidad por una sanción de la FIFA vinculada a conductas discriminatorias, se llenó de todas formas, porque el fútbol —como la memoria colectiva— encuentra siempre la manera de ocupar el espacio que se le da. La ausencia de Messi pesó, pero no apagó el fervor; su despedida ante Benín, apenas días después, aguarda como un capítulo disti
Argentina llega a Córdoba entre ovaciones; entradas agotadas para el regreso al Kempes
Cuti pidió que el plantel se acercara, y la mayoría obedeció
¿Por qué es tan importante que Argentina vuelva a jugar en Córdoba después de tanto tiempo?
Porque para muchos de esos hinchas que esperaban en el hotel, era la primera oportunidad de ver a la selección en vivo. El último partido había sido en 2022. Es un reencuentro después de años.
Pero hay que notar que Messi no estaba. La venta de entradas se frenó varios días por su ausencia. ¿Cuánto de esa emoción es por la selección en general y cuánto es específicamente por él?
Es una buena pregunta. Claramente Messi mueve números. Pero los hinchas que estaban en el hotel el martes no sabían si lo verían. Estaban ahí por la selección, por Cuti y Julián que son cordobeses.
¿Qué significa que el estadio esté al 50% de capacidad?
La FIFA sancionó a Argentina por conductas racistas de hinchas durante el Mundial. Así que el Kempes no puede llenar completamente. Pero compensaron: 8000 chicos de clubes de barrio entran gratis.
Eso es importante aclarar. No es que haya menos gente por falta de demanda. Es una sanción específica. Y los niños gratis es una decisión deliberada para que puedan estar presentes.
¿Cómo fue la recepción de los jugadores cuando llegaron?
Muy cálida. Algunos como Dibu, Mac Allister y Lautaro se acercaron a firmar autógrafos. Pero fue Cuti Romero quien pidió que el resto del plantel también saludara a la gente.
Eso es un detalle que vale la pena notar. No fue espontáneo. Fue un gesto deliberado de Romero el que hizo que la mayoría se acercara. Muestra algo sobre el liderazgo dentro del grupo.
¿Qué pasa ahora con Messi?
Llega entre domingo y lunes. Su último partido será el 6 de octubre contra Benín. Eso probablemente impulse la venta de entradas para ese partido.
Aunque para Córdoba ya no hay entradas. Se agotaron para el de Bolivia. La pregunta es si habrá partido de Messi en Córdoba o si su despedida será en otro lugar.
El Pulso
- Más de 500 hinchas esperaron durante horas frente al hotel donde se alojó la delegación, algunos desde el mediodía, movidos por una lealtad que no distingue entre feriado y día hábil.
- La sanción de la FIFA por cánticos racistas durante el Mundial redujo el aforo al 50%, pero las entradas se agotaron de todas formas, en un país donde el sueldo de fin de mes aún no había llegado a muchos bolsillos.
- La ausencia de Lionel Messi frenó la venta durante días, recordando cuánto depende el entusiasmo masivo de una sola figura, aunque el resto del plantel salió a las vallas a firmar autógrafos y tomarse fotos.
- Ocho mil niños de clubes de barrio entrarán gratis al Kempes, convirtiendo una sanción en una oportunidad de acercar el fútbol de élite a quienes raramente pueden pagarlo.
- Cuti Romero, cordobés y capitán, jugará por primera vez en su tierra como titular del seleccionado, cerrando un círculo que comenzó en ese mismo estadio cuando debutó en Primera División hace una década.
Después de más de cuatro años de ausencia, la selección argentina regresó a Córdoba para disputar un amistoso ante Bolivia, y la ciudad respondió con la calidez de quien recibe a los suyos después de un largo viaje. El estadio Kempes, reducido a la mitad de su capacidad por una sanción de la FIFA vinculada a conductas discriminatorias, se llenó de todas formas, porque el fútbol —como la memoria colectiva— encuentra siempre la manera de ocupar el espacio que se le da. La ausencia de Messi pesó, pero no apagó el fervor; su despedida ante Benín, apenas días después, aguarda como un capítulo distinto y más solemne.
Córdoba amaneció el martes con la noticia del regreso: la selección argentina aterrizó en la ciudad después de más de cuatro años sin pisar el Kempes. Era víspera de feriado por San Jerónimo, pero eso no detuvo a las cerca de 500 personas que se apostaron frente al hotel Quorum desde temprano, esperando ver llegar a los jugadores. La delegación tocó tierra pasadas las 21, tras su último entrenamiento en Ezeiza, y fue recibida con ovaciones.
Cristian Romero y Julián Álvarez, los dos cordobeses del plantel, fueron los más aclamados al bajar del ómnibus. Dibu Martínez, Alexis Mac Allister y Lautaro Martínez se acercaron a las vallas para firmar autógrafos. Fue un gesto de Cuti Romero el que cambió el tono de la noche: su pedido hizo que la mayoría del plantel se aproximara a la gente, y Lionel Scaloni también saludó a los presentes. Para muchos, era la primera vez que veían al equipo en vivo desde el triunfo ante Colombia en febrero de 2022.
Las entradas se agotaron pese a que el estadio operaría con aforo reducido al 50%, consecuencia de una sanción de la FIFA por expresiones racistas de hinchas argentinos durante el Mundial. Una de las plateas estaría reservada para 8000 niños de clubes de barrio, que ingresarían sin costo. La ausencia de Messi había frenado la venta durante días; el astro llegaría recién entre domingo y lunes para su despedida ante Benín el 6 de octubre.
En la explanada del Kempes, el ambiente era de fiesta. Camisetas, gorros, pósters y réplicas de la bandera de Malvinas que los jugadores desplegaron en Atlanta llenaban el espacio. Entre las albicelestes aparecían muchas de Belgrano con el número 17 de Cuti Romero, quien una década atrás había debutado en Primera División en ese mismo estadio. El gobierno local dispuso colectivos especiales desde el centro y abrió las puertas tres horas antes para ordenar el ingreso. Córdoba, en definitiva, no necesitó a Messi para volver a creer que el fútbol también es suyo.
Córdoba despertó este martes con la noticia de que la selección argentina había llegado a la ciudad después de más de cuatro años sin pisar el Kempes. Aunque el miércoles sería feriado por San Jerónimo, santo patrono de la capital provincial —con escuelas cerradas, bancos sin atender y dependencias públicas en reposo—, unas 500 personas ya se habían apostado desde temprano frente al hotel Quorum, ubicado más cerca del aeropuerto que del centro comercial. La delegación tocó tierra pasadas las 21, después de su último entrenamiento en Ezeiza, y fue recibida por hinchas que llegaban desde distintos puntos de la provincia, algunos desde el mediodía, convencidos de que verían entrenar al equipo por la mañana.
Cristian Romero y Julián Alvarez, los dos cordobeses del plantel, fueron los más aclamados cuando bajaron del ómnibus. El clima entre la multitud era de alegría y gratitud. Dibu Martínez, Alexis Mac Allister y Lautaro Martínez se acercaron a las vallas para firmar autógrafos y tomarse selfies con los hinchas. Pero fue un gesto de Cuti Romero el que cambió la dinámica: su pedido hizo que la mayoría del plantel se aproximara a la gente, que en todo momento aclamó a los jugadores y al director técnico Lionel Scaloni, quien también saludó a los presentes. Para muchos de los que hicieron guardia frente al hotel, esta sería la primera oportunidad de ver a la selección en vivo desde el triunfo 1-0 ante Colombia en febrero de 2022, por las eliminatorias.
Las entradas para el partido de este miércoles contra Bolivia se agotaron, a pesar de que el estadio operaría con aforo reducido al 50% debido a una sanción de la FIFA. La prohibición respondía a expresiones racistas y discriminatorias de hinchas argentinos durante varios encuentros del Mundial: ante Cabo Verde, Egipto, Suiza, Inglaterra y España. Una de las plateas, sin embargo, estaría ocupada exclusivamente por 8000 niños y niñas de clubes de barrio, que ingresarían sin costo para ver a sus ídolos. La ausencia de Lionel Messi había frenado la venta durante varios días. El astro aún no había llegado al país y solo arribaría entre domingo y lunes para el partido del 6 de octubre ante Benín, donde tendría su despedida de la selección. También influyó el momento del mes: buena parte de la gente aún no había cobrado el sueldo.
El clima jugó a favor. Después del temporal que había azotado Córdoba con granizo y lluvias intensas que provocaron destrozos en distintos sectores de la provincia, el sol volvió a salir. Para el miércoles se esperaba otra jornada despejada, con temperaturas entre 19 y 21 grados a la hora del encuentro. En la explanada de la avenida Monseñor Pablo Cabrera —que en ese tramo lleva el nombre del diario local, La Voz del Interior— no faltaban las camisetas, los gorros ni los pósters de Cuti, Julián, Enzo Fernández, Dibu, Lautaro Martínez y, por supuesto, Messi. También había réplicas de la bandera de Malvinas que los jugadores desplegaron durante el Mundial en Atlanta, y del nuevo modelo que el astro luciría en su adiós, con el escudo bordado. Las camisetas de niños costaban 25.000 pesos; las de adultos, 30.000. No eran oficiales, pero el precio ayudaba. Se sumaban los vendedores de pan relleno, tortillas y bizcochitos. La mayoría de los hinchas llegó para la hora del mate y pasó buena parte de la tarde en la explanada.
Entre tantas camisetas albicelestes también aparecieron muchas de Belgrano. Varias lucían el número 17 que utilizó Cuti Romero cuando debutó en Primera en 2016, justamente en el Kempes y frente a Independiente. Una década después, el defensor disputaría su primer encuentro en suelo cordobés como jugador y capitán del seleccionado. Alrededor del estadio había un movimiento especial. El gobierno local y provincial dispusieron un operativo para facilitar la llegada de los hinchas. Habrá colectivos que saldrían especialmente desde la plaza de la Municipalidad hacia el Kempes, únicamente para este partido, ya que ninguna línea regular realiza habitualmente ese recorrido. Las puertas abrirían tres horas antes para ordenar el ingreso y evitar que la mayor parte del público llegara sobre la hora.
Citas Notables
Cuti Romero pidió que la mayoría del plantel se acercara a la gente, que en todo momento aclamó a los jugadores y al director técnico Lionel Scaloni— Relato de la recepción en el hotel Quorum