En las aguas del Atlántico Sur, donde la historia y la soberanía se entrelazan desde 1982, Argentina ha intensificado su disputa territorial con el Reino Unido al demandar a cinco empresas petroleras británicas por operar en las Malvinas sin su consentimiento. La acción legal, que se suma a demandas previas contra compañías israelíes y canadienses, refleja una estrategia deliberada para convertir el derecho internacional en instrumento de presión geopolítica. La cancelación del viaje del presidente Milei a Londres confirma que esta confrontación ha trascendido lo jurídico para instalarse en el