En la madrugada del miércoles, las defensas aéreas de Arabia Saudí interceptaron un dron lanzado por la milicia hutí con rumbo a La Meca, el lugar más sagrado del islam. El artefacto fue destruido al sur de la ciudad antes de penetrar su espacio aéreo restringido, evitando lo que habría sido un golpe simbólico de consecuencias incalculables. Este segundo intento documentado de atacar La Meca —tras los misiles balísticos de 2017— revela que el conflicto yemení ha trascendido el campo de batalla para convertirse en una pugna por el corazón espiritual del mundo musulmán.