Lo que comenzó como una alianza estratégica entre dos titanes tecnológicos para llevar la inteligencia artificial al bolsillo de millones de personas se ha transformado, en apenas dos años, en una guerra judicial que expone las contradicciones más profundas de Silicon Valley. Apple acusa a OpenAI de robar secretos comerciales a través de exempleados; OpenAI responde que la demanda es una maniobra para frenar la competencia y disimular sus propias dificultades con la IA. Mientras los abogados acumulan documentos sellados, los usuarios de iPhone siguen usando ChatGPT sin saber que sus proveedore