En el umbral de una nueva era, Apple reveló ante los reguladores los términos económicos de su relevo en la cúpula: John Ternus asume la dirección ejecutiva con una compensación de 58 millones de dólares, mientras Tim Cook, tras 15 años de transformar la compañía en un coloso de casi 500 mil millones en ingresos, se retira hacia la presidencia con 47 millones. La transición no es una ruptura sino una reconfiguración del poder, donde el pasado y el futuro coexisten en la misma sala de juntas, y donde el valor de cada cargo seguirá siendo dictado, en última instancia, por el mercado.