En el cruce entre la revolución de la inteligencia artificial y la economía cotidiana, Apple anuncia un aumento global en los precios del iPhone, señal de que las grandes apuestas tecnológicas tienen costos que inevitablemente recaen sobre quienes menos poder tienen en la cadena. La voracidad de la infraestructura de IA por semiconductores ha contraído la oferta de componentes esenciales para dispositivos de consumo, elevando los precios de fabricación y empujando a la compañía a trasladar esa carga al usuario final. En mercados como Argentina, donde la tecnología importada ya llega multiplica