En un mundo donde los algoritmos y los vehículos autónomos parecen haberlo cartografiado todo, Apple recuerda que hay territorios que solo los pies humanos pueden descubrir. La compañía ha desplegado caminantes equipados con mochilas tecnológicas de alta precisión para registrar calles peatonales, parques y rincones remotos que escapan al alcance de los automóviles con cámara. Es una apuesta que reconoce, con cierta ironía, que la inteligencia más sofisticada aún necesita del paso humano para comprender la geografía real del mundo.