En agosto de 2026, un joven emprendedor de 25 años que vive con espina bífida lanzó una aplicación de citas diseñada desde su arquitectura inicial para incluir a más de 1,300 millones de personas con discapacidad que las plataformas convencionales han ignorado sistemáticamente. Su gesto no es solo tecnológico: es una pregunta dirigida a toda la industria digital sobre qué significa construir para todos desde el principio, y no como corrección tardía. Los 250 usuarios alcanzados en sus primeras semanas sugieren que la demanda existía mucho antes de que alguien se tomara la molestia de responder