Durante décadas, la medicina se preguntó si los fármacos antihipertensivos acumulaban su poder protector con el tiempo, como si la constancia fuera una forma de interés compuesto. Un metaanálisis internacional que reunió más de 357.000 pacientes y medio siglo de ensayos clínicos respondió con una verdad más sobria: la protección llega pronto, se sostiene con fidelidad, pero no se amplifica. En el corazón de este hallazgo hay una lección antigua sobre la medicina y la vida: la constancia no promete más de lo que ya da, y eso, bien entendido, es suficiente.