Durante décadas, Anna Wintour gobernó la moda con una autoridad que parecía incuestionable: ella nombraba lo que importaba y absolvía a quienes merecían una segunda oportunidad. Hoy, esa capacidad de imponer narrativas choca contra fuerzas que no responden a su criterio: algoritmos que redistribuyen la atención, equipos que se rebelan, finanzas que se contraen, y un mundo que rechazó su intento de rehabilitar a John Galliano desde el escenario más prestigioso posible. La cancelación de la exposición en el Met no es solo un revés institucional; es la señal de que el poder formal y la autoridad