En los márgenes donde la vida académica y la tragedia social se cruzan, Ana Cecilia Rosen Ferlini —investigadora de la UNAM especializada en cómo la ciencia construye confianza y combate la desinformación— enfrenta una circunstancia que ningún currículum anticipa: ser hermana del presunto multihomicida de Atizapán. Su trayectoria, rigurosa y bien documentada, coexiste ahora con un vínculo familiar que la comunidad universitaria no ha podido ignorar, y que la institución aún no ha decidido cómo nombrar.