En los laboratorios de American Fusion, una empresa apuesta por una vía radicalmente distinta en la búsqueda de energía de fusión: en lugar de confinar plasma durante largos períodos con enormes imanes superconductores, comprime plasma denso en microsegundos mediante pulsos electromagnéticos intensos, alcanzando presiones de 100.000 atmósferas. Este logro, conseguido con su plataforma Texatron, no representa aún energía neta ni fusión autosostenida, pero sitúa a la compañía en el mapa de una de las empresas más antiguas y ambiciosas de la humanidad: domesticar la misma fuerza que enciende las