En Ibagué, dos equipos colombianos se midieron no solo en táctica y gol, sino en la capacidad de resistir la adversidad. América de Cali, reducido a diez hombres desde el minuto 37, encontró en la igualdad un resultado que habla más de carácter que de marcador. El fútbol, como la vida, a veces premia no al más poderoso, sino al que mejor sostiene la tormenta.