Amazon destruye miles de libros para entrenar su inteligencia artificial

Cada libro destruido es contenido que desaparece del mundo físico
Amazon destruye miles de libros antiguos y raros para entrenar su inteligencia artificial, eliminando permanentemente objetos históricos.
Mark

¿Por qué Amazon no simplemente compra acceso digital a estos libros en lugar de destruir las copias físicas?

Mimi

Porque muchos de esos libros nunca fueron digitalizados. Son títulos antiguos, descatalogados, raros. Existen solo en forma física. Si quieren el contenido, tienen que destruir el objeto.

Mark

¿Y por qué específicamente libros anteriores a 2022?

Mimi

Porque después de 2022, el contenido generado por IA contaminó internet y los catálogos de libros. Un modelo entrenado con eso aprende a reproducir las mismas degradaciones. Los libros viejos son limpios.

Mark

¿Cómo descubrió 404 Media que esto estaba sucediendo?

Mimi

Pusieron un rastreador GPS dentro de un lote de libros antiguos vendidos en Biblio. Siguieron el paquete hasta el almacén de Las Vegas. Eso fue lo que expuso toda la operación.

Mark

¿Es legal lo que hace Amazon?

Mimi

Un juez ya dijo que sí, al menos en el caso de Anthropic. Argumentó que destruir el ejemplar significa que no hay copias adicionales, así que técnicamente no viola derechos de autor. Pero la ley no siempre captura lo que está en juego culturalmente.

Mark

¿Qué pierden los autores en esto?

Mimi

Potencialmente nada en términos legales. Sus derechos de autor no se violan. Pero sus palabras desaparecen del mundo físico. Y Amazon obtiene acceso gratuito a su trabajo para entrenar máquinas que competirán con escritores humanos.

  • Amazon opera en secreto un equipo en Las Vegas que destruye físicamente miles de libros —algunos raros e irreemplazables— para extraer su contenido y entrenar modelos de IA.
  • Los vendedores de libros antiguos fueron los primeros en notar algo extraño: compradores que adquirían lotes enteros sin regatear precio ni preguntar por el estado de los ejemplares.
  • La industria de la IA enfrenta una escasez crítica de texto humano auténtico, y los libros impresos antes de 2022 se han convertido en la última reserva confiable de contenido libre de generación artificial.
  • Un juez estadounidense ya abrió la puerta legal al dictaminar que destruir el ejemplar físico para escanearlo podría considerarse 'uso legítimo', sin infracción directa a los derechos de autor.
  • La controversia persiste sin respuesta pública de Amazon: cada libro destruido es patrimonio que desaparece del mundo físico para siempre, mientras el almacén sigue recibiendo cajas.

En un almacén de Las Vegas, Amazon ha convertido la destrucción de libros físicos en un método sistemático para alimentar sus modelos de inteligencia artificial: corta el lomo de cada ejemplar, escanea su contenido y descarta los restos. La humanidad lleva siglos preservando el libro como objeto sagrado de memoria colectiva; ahora, una de las corporaciones más poderosas del mundo lo consume como materia prima. La tensión entre el progreso tecnológico y la preservación cultural rara vez ha sido tan literal ni tan silenciosa.

En un almacén de Amazon en Las Vegas, un equipo especializado recibe cada semana cajas de libros antiguos. El proceso que sigue es metódico y definitivo: cortan el lomo de cada ejemplar, escanean su contenido página por página y descartan lo que queda. Algunos de esos libros son raros. Todos terminan destruidos.

Una investigación de 404 Media reveló el alcance de la operación al rastrear un lote de libros vendidos a través de Biblio, plataforma especializada en títulos descatalogados. Un dispositivo de rastreo colocado dentro del paquete documentó su viaje hasta el almacén donde opera el equipo VGT3, responsable de digitalizar el material para entrenar los modelos de inteligencia artificial Nova.

Amazon eligió este camino porque los grandes modelos de lenguaje ya han agotado la mayor parte del texto disponible en internet. Los libros impresos antes de 2022 ofrecen algo que ninguna fuente digital puede garantizar: la certeza de que no fueron escritos por inteligencia artificial. La compañía utiliza códigos ISBN para seleccionar títulos antiguos, ediciones raras y publicaciones descatalogadas, evitando deliberadamente los libros autoeditados sin registro formal.

Esta práctica no es exclusiva de Amazon. Anthropic fue demandada por autores por métodos similares, y un juez estadounidense dictaminó que destruir el ejemplar físico para escanearlo podría considerarse 'uso legítimo', argumentando que no se generan copias adicionales. La sentencia abrió la puerta para que otras empresas replicaran el modelo.

La pregunta que nadie ha respondido es si entrenar mejor una inteligencia artificial justifica la pérdida permanente de objetos históricos e irreemplazables. Amazon no ha comentado públicamente. El almacén de Las Vegas sigue recibiendo cajas.

En un almacén de Amazon en Las Vegas, un equipo especializado recibe cajas de libros antiguos cada semana. Lo que sucede después es sistemático: cortan el lomo de cada ejemplar, lo escanean página por página, y descartan lo que queda. Algunos de esos libros tienen décadas. Algunos son raros. Todos terminan destruidos.

Amazon está comprando miles de libros físicos para alimentar sus modelos de inteligencia artificial Nova. La investigación de 404 Media reveló el alcance de la operación al rastrear un lote de libros antiguos vendidos a través de Biblio, una plataforma especializada en títulos descatalogados. Un dispositivo de rastreo colocado dentro del paquete mostró su viaje aéreo y terrestre durante semanas hasta llegar al almacén de Las Vegas, donde opera el equipo VGT3.

El proceso es destructivo por necesidad. Para digitalizar rápidamente el contenido, Amazon corta la encuadernación de cada libro, lo que hace imposible su recuperación. El contenido escaneado alimenta directamente los conjuntos de datos que entrenan a Nova. La compañía eligió este camino porque los grandes modelos de lenguaje ya han consumido la mayor parte del texto disponible en internet. Necesitaban nuevas fuentes. Los libros impresos antes de 2022 ofrecen algo valioso: garantía de que no fueron escritos por inteligencia artificial.

Amazon es selectiva. Utiliza códigos ISBN para rastrear y filtrar títulos del catálogo mundial, enfocándose en libros antiguos, ediciones raras y publicaciones descatalogadas. Evita deliberadamente los títulos autoeditados sin ISBN, asegurándose de que los autores no hayan usado ChatGPT. Los vendedores de libros antiguos notaron el cambio hace un año: compradores que adquirían lotes enteros sin negociar precio ni preguntar por el estado de los ejemplares. Era Amazon, comprando en volumen.

Esta práctica no es nueva en la industria de la IA. Anthropic, la compañía detrás de Claude, fue demandada por autores por hacer exactamente lo mismo. Un juez estadounidense dictaminó que la práctica podría considerarse "uso legítimo" porque, al destruir el ejemplar físico, no se generan copias adicionales. Técnicamente, argumentó el tribunal, no hay infracción directa a los derechos de autor. La sentencia abrió la puerta para que otras empresas replicaran el modelo.

Pero la controversia persiste. Cada libro destruido es contenido que desaparece del mundo físico. Algunos de esos ejemplares son raros, históricos, irreemplazables. La pregunta que queda sin respuesta es si la conveniencia de entrenar mejor una inteligencia artificial justifica la pérdida permanente de esos objetos. Amazon no ha comentado públicamente sobre la operación. El almacén de Las Vegas sigue recibiendo cajas.

Un juez estadounidense dictaminó que escanear y destruir libros comprados para entrenar IA podría considerarse un 'uso legítimo'
— Sentencia judicial en caso contra Anthropic
Vuoi la storia completa? Leggi l'originale su Rosario3 ↗
Contattaci Domande frequenti