Amancio Ortega, el hombre que transformó la moda cotidiana en un fenómeno global, ha construido en silencio una arquitectura financiera que trasciende cualquier industria particular. A través de tres vehículos de inversión —Pontegadea, Partler y Pontegadea GB—, el fundador de Inditex canaliza cerca de 3.900 millones de euros anuales, respaldados por un patrimonio inmobiliario que supera los 20.600 millones. Es la historia de cómo una fortuna construida sobre el hilo y la aguja se convierte, con el tiempo, en piedra, renta y permanencia.