El mercado se ha inclinado hacia la infraestructura, mientras que las grandes inversiones quedan en desventaja
Alphabet ha cruzado el umbral de los cuatro billones de dólares en capitalización bursátil, consolidándose como la segunda empresa más valiosa del mundo en un momento en que la inteligencia artificial redefine el orden económico global. Sin embargo, la magnitud de su ambición —planes de inversión que podrían alcanzar los 300.000 millones de dólares en 2027— genera una tensión profunda entre el horizonte de largo plazo y la paciencia del mercado en el presente. Es la paradoja de nuestro tiempo tecnológico: cuanto más grande es la apuesta, más incómodo se vuelve el camino hacia la recompensa.
- Las acciones de Alphabet han caído un 6% en junio y han estado en terreno negativo durante cuatro de los últimos cinco meses, a pesar de que la empresa acaba de superar los US$4,3 billones en valor de mercado.
- El mercado está rotando capital desde las grandes tecnológicas que gastan en IA hacia los fabricantes de chips, que recogen beneficios más inmediatos de la fiebre por la inteligencia artificial.
- El anuncio de una emisión de acciones por US$85.000 millones para financiar infraestructura, sumado a la salida de investigadores clave de IA, ha golpeado la confianza de los inversores.
- El flujo de caja libre podría desplomarse desde US$73.000 millones en 2025 hasta apenas US$14.000 millones en 2027, mientras la empresa cotiza a una prima elevada respecto a sus competidores.
- Analistas como Brian Nowak de Morgan Stanley elevan su precio objetivo a US$415 y señalan que la debilidad actual representa una oportunidad táctica de compra para inversores con visión de largo plazo.
Alphabet alcanzó esta semana una capitalización bursátil superior a los cuatro billones de dólares, convirtiéndose en la segunda empresa más valiosa del planeta. El precio de sus acciones se ha más que duplicado en el año, impulsado por la confianza en sus capacidades de inteligencia artificial y por su incorporación al índice Dow Jones Industrial Average. Y sin embargo, en medio de este ascenso, los accionistas están inquietos.
En junio, las acciones perdieron el 6% de su valor. Durante cuatro de los últimos cinco meses han estado en terreno negativo, y aunque un rebote del 34% en abril salvó el balance anual, la ganancia del 15% queda muy por debajo del 65% que se esperaba para 2025 y rezagada frente al Nasdaq 100. El estratega Alec Young lo sintetiza con claridad: hace apenas unos meses Alphabet era la estrella del mercado; ahora el capital fluye hacia otro lado.
Esa rotación apunta hacia los fabricantes de chips, que cosechan ganancias más directas de la fiebre por la IA. El golpe se agravó cuando Alphabet anunció planes para recaudar unos 85.000 millones de dólares mediante la venta de acciones, destinados a financiar sus gastos de capital, y cuando varios investigadores clave en IA abandonaron la empresa para unirse a competidores.
El costo de la carrera por la supremacía en IA es enorme. Alphabet podría invertir hasta 300.000 millones de dólares en activos fijos en 2027, lo que haría caer su flujo de caja libre desde más de 73.000 millones en 2025 hasta apenas 14.000 millones en 2027. La empresa cotiza a 24 veces sus beneficios estimados, por encima de su promedio histórico y de rivales como Microsoft, Meta y Amazon, mientras diluye la participación de sus accionistas para sostener esa inversión.
Aun así, algunos analistas ven una oportunidad. Brian Nowak, de Morgan Stanley, elevó su precio objetivo a 415 dólares y señaló que los fundamentos de Alphabet para 2027 y 2028 están mejorando. Se espera que los ingresos crezcan casi un 24% este año y que el beneficio por acción aumente un 32%, con una aceleración prevista hacia 2028 y 2029. Para quienes confían en que Google seguirá siendo uno de los grandes ganadores de la era de la IA, este momento de debilidad podría ser exactamente la entrada que estaban esperando.
Alphabet ha llegado a un hito que parecería incontestable: su capitalización bursátil superó los cuatro billones de dólares esta semana, posicionándola como la segunda empresa más valiosa del planeta. El precio de sus acciones se ha más que duplicado en el año, impulsado por la confianza de los inversores en sus capacidades de inteligencia artificial y por su reciente incorporación al índice Dow Jones Industrial Average. Y sin embargo, en medio de este ascenso extraordinario, algo extraño está sucediendo: los accionistas están nerviosos, y con razón.
En junio, las acciones de Alphabet perdieron el 6% de su valor. Durante cuatro de los últimos cinco meses han estado en territorio negativo, con caídas superiores al 7% en febrero y marzo. El único respiro llegó en abril, cuando rebotaron un espectacular 34%, lo que deja a la acción con una ganancia anual de casi el 15%. Pero eso está lejos del 65% que se esperaba para 2025, y queda rezagado respecto al índice Nasdaq 100, que ha subido el 19% en lo que va de año. Alec Young, estratega jefe de inversiones de MoneyFlows, lo resume así: hace apenas un mes o dos, Alphabet era la estrella del mercado. Ahora, el mercado está girando hacia otro lado.
La rotación es clara. Los inversores están abandonando a las empresas que más gastan en inteligencia artificial y dirigiendo su capital hacia los fabricantes de chips, que están cosechando la mayor parte de las ganancias de la fiebre de la IA. A principios de junio, Alphabet anunció planes para recaudar aproximadamente 85 mil millones de dólares mediante la venta de acciones, destinados a financiar sus gastos de capital. El mercado castigó la noticia. Además, la empresa ha sufrido una serie de bajas de alto perfil: investigadores clave en IA se han marchado a competidores. Young señala que cuando parece que personas importantes se van, eso genera otro golpe psicológico en los inversores.
Alphabet no está solo en esta lucha. El índice Bloomberg Magnificent 7, que agrupa a los gigantes tecnológicos, ha bajado el 0,9% este año, muy por debajo del aumento de casi el 10% del índice S&P 500. Microsoft y Meta, competidores directos de Alphabet en el gasto de IA, han registrado caídas de dos dígitos. Sin embargo, Alphabet sigue siendo un actor dominante en el campo. Su modelo de IA Gemini tiene legiones de seguidores, sus chips son populares, y es inversor en Anthropic, que cuenta con Claude, otro modelo de IA líder. Su negocio de búsqueda de Google sigue generando beneficios, y sus posiciones en computación en la nube y semiconductores se consideran sólidas.
Pero el costo de la carrera por la supremacía en IA es brutal. Construir centros de datos y equiparlos con chips costosos de procesamiento y memoria requiere inversiones masivas. Alphabet había anunciado planes para invertir hasta 190 mil millones de dólares en activos fijos este año, pero esa cifra podría ser superada. Según el analista de Bloomberg Intelligence Mandeep Singh, la empresa podría aumentar su inversión en activos fijos en 2027 en torno al 50%, llegando a los 300 mil millones de dólares. Ese nivel de gasto tendría consecuencias profundas: el flujo de caja libre de la empresa, que fue de más de 73 mil millones de dólares en 2025, se espera que caiga a 20.500 millones en 2026 y a apenas 14 mil millones en 2027.
Esta es la fuente de la ansiedad de los inversores. Alphabet cotiza a 24 veces sus beneficios estimados, una prima respecto a su promedio de diez años de aproximadamente 21, y superior a la de Microsoft, Meta y Amazon. Esa valoración elevada viene acompañada de incertidumbre sobre cuánto dinero se gastará realmente, y del hecho de que la empresa está diluyendo la participación de los accionistas para financiar estos gastos. Allen Bond, gestor de cartera de Jensen Investment Management, resume la preocupación: existe una gran incertidumbre sobre la cantidad de gastos que se van a realizar, y además está el hecho de que potencialmente están diluyendo la participación de los accionistas.
Y sin embargo, algunos analistas ven una oportunidad. Brian Nowak, de Morgan Stanley, escribió el 29 de junio que los fundamentos y la visibilidad de Alphabet para 2027 y 2028 están mejorando, lo que crea una oportunidad de compra táctica. Elevó su precio objetivo de 375 a 415 dólares. Se espera que los ingresos crezcan casi el 24% este año, y que el beneficio por acción aumente el 32%. Aunque ese crecimiento se ralentizará en 2027, se prevé que se acelere hasta el 18% en 2028 y supere el 20% en 2029. David Katz, director de inversiones de Matrix Asset Advisors, que posee acciones de Google, es optimista: la pregunta es quiénes van a ser los ganadores y si se está gastando este dinero de forma responsable. Katz está convencido de que Google será uno de los ganadores, el número uno, y que están gastando su dinero de forma responsable. Para los inversores a largo plazo, este momento de debilidad podría ser exactamente lo que estaban esperando.
Notable Quotes
Esto demuestra la volatilidad del mercado de la IA. Hace apenas un mes o dos, Alphabet era la empresa estrella.— Alec Young, estratega jefe de inversiones de MoneyFlows
La pregunta es: ¿quiénes van a ser los ganadores y se está gastando este dinero de forma responsable? Estamos convencidos de que Google será uno de los ganadores, el número uno.— David Katz, director de inversiones de Matrix Asset Advisors
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué el mercado está castigando a Alphabet si es la segunda empresa más valiosa del mundo y lidera en inteligencia artificial?
Porque el mercado no solo mira dónde estás hoy, sino cuánto dinero necesitas gastar para llegar a mañana. Alphabet está invirtiendo cientos de miles de millones en infraestructura, y eso está reduciendo drásticamente su flujo de caja libre.
¿Cuál es la diferencia entre invertir en IA y invertir en chips?
Los fabricantes de chips ven ganancias inmediatas. Venden a todos los que quieren construir centros de datos. Alphabet gasta el dinero en sus propios centros de datos, esperando que eso le dé ventaja competitiva en el futuro. Es una apuesta a largo plazo, y el mercado está nervioso.
¿Es razonable esa preocupación?
Depende de tu horizonte de tiempo. Si eres inversor de corto plazo, sí: el flujo de caja está cayendo, la valoración es alta, y hay incertidumbre sobre cuánto más van a gastar. Si eres inversor a largo plazo, algunos analistas dicen que es una oportunidad. Pero nadie sabe con certeza si Alphabet está gastando este dinero de forma responsable o si está en una carrera de gastos que no puede ganar.
¿Qué pasó con esos investigadores que se fueron?
Eso es un símbolo de algo más profundo: la competencia por el talento en IA es feroz, y cuando personas clave se van a competidores como Anthropic, el mercado lo interpreta como una señal de que Alphabet podría estar perdiendo la carrera.
¿Entonces Alphabet está en problemas?
No está en problemas. Sigue siendo dominante en búsqueda, en publicidad digital, en computación en la nube. Pero está en una encrucijada: necesita demostrar que sus inversiones masivas en IA van a generar retornos suficientes para justificar el costo. Mientras tanto, los inversores están esperando.