En un momento en que la polarización política define el paisaje mexicano, el PRI abrió sus puertas a Vicente Fox, expresidente surgido de las filas del PAN, para explorar los fundamentos de una oposición capaz de actuar como contrapeso real. El encuentro, celebrado en la sede tricolor con la presencia de legisladores y miembros de Alma de México, no fue un acto de nostalgia sino una búsqueda deliberada de coincidencias entre trayectorias distintas. En la historia larga de las democracias, los momentos de mayor fragilidad institucional suelen ser también los que obligan a antiguos adversarios a