Los países del Golfo consideran que Irán no ha sido suficientemente debilitado tras un mes de bombardeos liderados por Estados Unidos e Israel. Emiratos Árabes Unidos presiona con mayor fuerza por una invasión terrestre, mientras Omán y Qatar favorecen una solución diplomática.
Aliados del Golfo presionan a Trump para intensificar guerra contra Irán
Una oportunidad histórica para debilitar el régimen de una vez por todas
¿Por qué estos países del Golfo quieren que continúe la guerra si ellos mismos albergan las bases estadounidenses que están siendo atacadas?
Porque ven esto como un momento único. Irán ha estado debilitado militarmente, y creen que si se detiene ahora, el régimen se recuperará y volverá a ser una amenaza. Para ellos, es ahora o nunca.
Pero espera. ¿Cuánto de esto es realmente lo que quieren estos gobiernos, y cuánto es lo que Trump quiere que parezca que quieren? El artículo dice que funcionarios estadounidenses, israelíes y del Golfo informaron esto. ¿Quién está hablando realmente?
Buena pregunta. ¿Hay diferencias reales entre estos países o todos están en la misma página?
No, hay divisiones claras. Los Emiratos son los más agresivos, presionando por una invasión terrestre. Kuwait y Baréin los apoyan. Pero Omán y Qatar quieren diplomacia. Arabia Saudita está en el medio: quiere debilitar a Irán, pero también está preocupada por sus propias infraestructuras energéticas.
El artículo menciona que los Emiratos han sufrido más de dos mil trescientos ataques. Eso es concreto. Pero cuando dice que Arabia Saudita "ha argumentado" esto o aquello, ¿a quién le está diciendo eso? ¿Directamente a Trump? ¿A través de intermediarios? No está claro.
¿Y qué pasa con Trump? ¿Está siendo presionado o está usando esta presión para justificar lo que ya quería hacer?
Parece estar vacilando. Dice que Irán está listo para negociar, pero también amenaza con intensificar. Probablemente está tratando de mantener a todos contentos mientras lucha por el apoyo público en casa.
Exacto. Y eso es importante: ha habido más de tres mil muertos. El artículo lo menciona una sola vez, casi de pasada. ¿Cuántos de esos son civiles? ¿Dónde? No lo sabemos de este reportaje.
¿Entonces esto podría continuar indefinidamente?
Depende de Trump. Técnicamente, tiene el poder de detenerlo. Pero si sus aliados más importantes en la región siguen presionando, y si cree que puede ganar políticamente en casa, podría seguir adelante.
Y hay un detalle que no debemos pasar por alto: Trump aún no ha pedido a estos países que participen directamente en operaciones ofensivas. El artículo sugiere que es porque complicaría las cosas. Pero eso también significa que la guerra sigue siendo principalmente estadounidense e israelí.
Il Polso
- Más de 3.000 muertos en el Medio Oriente desde el inicio de la campaña militar
- Los Emiratos Árabes Unidos han sufrido más de 2.300 ataques con misiles y drones desde Irán
- Aproximadamente el 20% del petróleo mundial circulaba por el estrecho de Ormuz antes de la guerra
- Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Baréin presionan privadamente a Trump para continuar la guerra
Los países del Golfo consideran que Irán no ha sido suficientemente debilitado tras un mes de bombardeos liderados por Estados Unidos e Israel. Emiratos Árabes Unidos presiona con mayor fuerza por una invasión terrestre, mientras Omán y Qatar favorecen una solución diplomática.
Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y otros aliados del Golfo instan privadamente a Trump a continuar la guerra contra Irán hasta lograr cambios significativos en su liderazgo, viendo una oportunidad histórica para debilitar el régimen.
Un mes de bombardeos estadounidenses e israelíes sobre Irán no ha sido suficiente, según los aliados de Washington en el Golfo Pérsico. Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Baréin están presionando en privado al presidente Trump para que continúe la guerra hasta lograr cambios drásticos en el liderazgo de Teherán o un giro fundamental en su comportamiento regional. Lo que comenzó como una campaña militar con objetivos limitados se ha convertido, desde la perspectiva de estos gobiernos, en una oportunidad histórica para debilitar de manera permanente el régimen teocrático que ha gobernado Irán desde 1979.
La presión llega en un momento de vacilación en la Casa Blanca. Trump alterna entre declaraciones de que el liderazgo iraní está listo para negociar y amenazas de intensificar aún más los ataques si no se alcanza un acuerdo pronto. Mientras tanto, la guerra ha dejado más de tres mil muertos en todo el Medio Oriente y está sacudiendo la economía global. El presidente lucha por mantener el apoyo de la opinión pública estadounidense a un conflicto que muchos en su país ven con escepticismo. Sin embargo, Trump proyecta confianza en que cuenta con el respaldo total de sus aliados regionales más importantes, incluso algunos que dudaban de la decisión de iniciar la guerra días antes de que estallara.
Los países del Golfo albergan las bases y fuerzas estadounidenses desde las cuales se han lanzado los ataques contra Irán, aunque ninguno ha participado directamente en operaciones ofensivas. Un diplomático de la región describió divisiones internas en el apoyo a la guerra. Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos lideran los llamados para aumentar la presión militar. Los Emiratos han emergido como el país más belicista del Golfo, presionando con fuerza para que Trump ordene una invasión terrestre. Kuwait y Baréin también favorecen esta opción. Los Emiratos, que han sufrido más de dos mil trescientos ataques con misiles y drones desde Irán, ven cómo su irritación crece a medida que el conflicto se prolonga y los proyectiles amenazan con dañar su imagen como centro seguro y próspero para el comercio y el turismo regional.
Omán y Qatar, que históricamente han actuado como intermediarios entre un Irán aislado económicamente y Occidente, se inclinan por una solución diplomática. Arabia Saudita ha argumentado ante Washington que terminar la guerra ahora no produciría un acuerdo que garantice la seguridad de los vecinos árabes de Irán. Los saudíes sostienen que cualquier acuerdo de paz debe neutralizar el programa nuclear iraní, destruir su capacidad de misiles balísticos, poner fin al apoyo de Teherán a grupos armados satélites y asegurar que la República Islámica no pueda cerrar el estrecho de Ormuz, como ha hecho durante este conflicto. Antes de la guerra, aproximadamente el veinte por ciento del petróleo mundial circulaba por esa vía. Lograr estos objetivos requeriría una corrección drástica del rumbo de la teocracia o su destitución completa.
Los funcionarios emiratíes han endurecido su retórica. Noura Al Kaabi, ministra de Estado en el Ministerio de Relaciones Exteriores de los Emiratos, escribió en una columna que un régimen iraní que lanza misiles balísticos contra hogares, utiliza el comercio global como arma y apoya a grupos armados ya no es un elemento aceptable del panorama regional. Añadió que quieren una garantía de que esto no volverá a suceder. El secretario de Estado Marco Rubio subrayó que Estados Unidos y sus aliados árabes están en sintonía respecto a Irán, describiéndolos como fanáticos religiosos a los que nunca se les puede permitir poseer un arma nuclear.
El príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman, líder de facto del reino, ha dicho a funcionarios de la Casa Blanca que un mayor debilitamiento de las capacidades militares y del liderazgo clerical de Irán sirve a los intereses a largo plazo de la región. Sin embargo, los saudíes son sensibles al hecho de que cuanto más tiempo dure el conflicto, más oportunidades tendrá Irán de realizar ataques contra su infraestructura energética, el corazón de su economía petrolera. Un funcionario del gobierno saudí subrayó que el reino desea finalmente ver una solución política, pero su enfoque inmediato sigue siendo salvaguardar a su población y su infraestructura crítica.
Trump ha buscado destacar que la mayoría de los países del Golfo se han mantenido alineados con su administración, señalando cómo se han unido en medio de la crisis mientras critica a los aliados de la OTAN por no unirse a la lucha. El viernes elogió la valentía de Baréin, Kuwait, Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos. Hablando en un evento en Miami patrocinado por el fondo soberano saudí, fue particularmente efusivo con el príncipe heredero saudí, calificándolo de guerrero y hombre fantástico. Trump aún no ha pedido a las naciones del Golfo que participen en operaciones ofensivas. Un factor puede ser que la administración haya calculado que no vale la pena enfrentar las complicaciones que supone saturar el espacio aéreo con fuerzas militares adicionales más allá de Israel. Tres aviones de combate estadounidenses fueron derribados por error por fuego amigo kuwaití en los primeros días del conflicto, y seis miembros del servicio estadounidense murieron el doce de marzo cuando su avión de reabastecimiento se estrelló en el oeste de Irak.
Citazioni salienti
Un régimen iraní que lanza misiles balísticos contra hogares, utiliza el comercio global como arma y apoya a grupos armados ya no es un elemento aceptable del panorama regional— Noura Al Kaabi, ministra de Estado en el Ministerio de Relaciones Exteriores de los Emiratos
Son fanáticos religiosos a los que nunca se les puede permitir poseer un arma nuclear porque tienen una visión apocalíptica del futuro— Marco Rubio, secretario de Estado, refiriéndose a Irán