En la Patagonia cordillerana, donde la montaña dicta sus propias leyes, el Servicio Meteorológico Nacional emitió una alerta roja el miércoles por la noche para el oeste de Río Negro y el sur de Neuquén, anticipando un temporal de excepcional intensidad. Las lluvias acumuladas en semanas previas habían dejado la tierra sin capacidad de absorción, convirtiendo cada milímetro adicional en una amenaza de aludes, crecidas y derrumbes. Frente a esa realidad, las autoridades optaron por la precaución: rutas cerradas, actividades suspendidas y una región entera en pausa, a la espera de que la natural