Supongo que él sabe lo que tiene que hacer. Y, si no, comprará por ahí
La compra global de preservativos cayó 30% según ONU SIDA; en Argentina la caída es similar o mayor, con solo el 15% de quienes se hacen test de VIH reportando uso en última relación. Aunque los embarazos adolescentes bajaron 66% desde 2014 gracias a otros métodos anticonceptivos, la sífilis aumentó 66% entre 2019 y 2024, afectando principalmente a menores de 39 años.
- Uso de preservativos cayó del 40% al 15% en 14 años entre personas que se hacen test de VIH
- Sífilis aumentó de 56,1 a 93 casos por 100.000 habitantes entre 2019 y 2024
- 46.613 casos confirmados de sífilis en 2025, un 71% más que la mediana del período anterior
- Embarazos adolescentes bajaron 66% desde 2014 gracias a otros métodos anticonceptivos
- Distribución de preservativos en Buenos Aires cayó de 9 millones en 2019 a 3,8 millones en 2024
El uso de preservativos entre adolescentes y jóvenes argentinos cayó drásticamente en 14 años, pasando del 40% al 15%, mientras aumentan los contagios de infecciones de transmisión sexual pese a la disminución de embarazos adolescentes.
Facundo tiene 17 años y sale un sábado por la noche hacia la casa de amigos, luego a bailar. Sus padres, Germán y Sofía, intercambian la conversación que han repetido cien veces: "¿Le diste plata?", "¿Le dijiste que se cuide?", "Siempre lleva en la billetera". Pero esta vez la respuesta es diferente. "Ni siquiera lleva billetera", recuerda la madre. El diálogo queda suspendido en el aire, sin resolución. Los dos se dan cuenta de que el ritual que funcionaba con su hijo mayor, hoy de 25 años, ha perdido su peso con Facundo. "Supongo que él sabe lo que tiene que hacer", concluyen, sin certeza.
Esta escena doméstica refleja un cambio silencioso que ha ocurrido en Argentina durante los últimos catorce años. Los preservativos desaparecieron gradualmente de la conversación familiar, de las salas de espera de los hospitales, de los baños públicos. Fueron protagonistas de las campañas más provocadoras de los años 90, enfrentaron a la Iglesia católica, ganaron batallas contra la epidemia de sida. Hoy se venden poco y se usan cada vez menos. Según el informe Global AIDS Update 2025 de ONU SIDA, la compra mundial de preservativos cayó un 30%. En Argentina, los números de la industria indican que la caída es similar o mayor.
Los datos son contundentes. En 2012, cuando la organización AIDS Healthcare Foundation Argentina (AHF Argentina) comenzó a realizar testeos de VIH en el país, el 40% de las personas que se acercaban afirmaba haber usado preservativo en su última relación sexual. Catorce años después, ese porcentaje se desplomó al 15%. De los aproximadamente 30.000 casos que AHF Argentina testea anualmente, el 85% reporta no haber usado protección. El 14% dice que lo usa siempre; el 65%, a veces; el 20%, nunca. Miguel Pedrola, responsable de la organización, explica que estos números podrían ser aún más alarmantes si se observa únicamente a la población adolescente.
Lo paradójico es que mientras el uso de preservativos se desmorona, los embarazos adolescentes han caído un 66% desde 2014. Esto ocurre porque otros métodos anticonceptivos ganaron terreno: píldoras, implantes subdérmicos, anticoncepción de emergencia. Se estima que una de cada tres adolescentes que ya se desarrolló y tiene relaciones sexuales porta un implante subdérmico. Pero estos métodos previenen embarazos, no infecciones. Y aquí emerge el verdadero problema: mientras bajan los embarazos, suben dramáticamente los contagios de infecciones de transmisión sexual. La sífilis pasó de 56,1 casos cada 100.000 habitantes en 2019 a 93 por 100.000 en 2024. En 2025, se confirmaron 46.613 casos, un 71% más que la mediana del período anterior. La enfermedad afecta principalmente a personas entre 15 y 39 años.
Luciana Spadaccini, infectóloga de la Fundación Huésped, advierte que comprender el fenómeno únicamente desde las cifras resulta insuficiente. Existen transformaciones biomédicas, sociales y culturales que han modificado las conductas sexuales y la percepción del riesgo. Los especialistas identifican varias causas. Una es generacional: los adolescentes actuales no vivieron la epidemia de sida de los años 90. El VIH les parece lejano, poco probable. Otras infecciones de transmisión sexual les parecen aún más remotas. La edad de inicio de relaciones sexuales sigue siendo alrededor de los 14 años, pero ahora muchas veces viene precedida por consumo prolongado de pornografía en internet, donde los modelos de relaciones sexuales van completamente en contra del uso de preservativo. Mabel Bianco, directora de FEIM y una de las principales impulsoras de las campañas de prevención en los años 90, señala que esto aún no se ha medido, pero cree que tendrá una gran influencia en las conductas adoptadas por adolescentes.
Hay también un factor cultural explícito. Términos como "a pelo" o "a peluche" se han convertido en tendencia entre jóvenes, exaltando las relaciones sexuales sin protección. Influencers y referentes de las juventudes refuerzan estos mensajes. Julieta Nachajon, médica pediatra especialista en adolescencia y secretaria del Comité de Adolescencia de la Sociedad Argentina de Pediatría, describe cómo la sensación de omnipotencia propia de la adolescencia, la disminución en la conciencia de riesgos y la adrenalina de los desafíos colaboran en estas nuevas formas de no cuidado. Aunque muchos adolescentes conocen sobre métodos de barrera, deciden no usarlos.
La responsabilidad también recae en la ausencia de políticas públicas sostenidas. Las campañas de concientización y las leyes que pusieron disponibles los preservativos de forma gratuita fueron clave durante años. En Buenos Aires, en los últimos 20 años se entregaron 130 millones de preservativos. Pero la distribución anual no es proporcional. El año de mayor entrega fue 2019, con 9 millones. En 2024, la cifra bajó a 3,8 millones. Juan Pablo Bria, pediatra especialista en adolescencia, pregunta retóricamente: "¿Cuál fue la gran última campaña pública que recordamos sobre este tema?". Mabel Bianco agrega que ni siquiera las organizaciones que hacen campañas reciben preservativos gratuitos. "Cuando los chicos nos piden que les demos, no podemos hacerlo porque están vencidos. Es lamentable la pérdida de oportunidad que estamos teniendo", dice.
Los ministerios de Salud porteño y nacional no respondieron a las consultas sobre la continuidad de estas campañas. Mientras tanto, los especialistas advierten que revertir esta tendencia llevará años. La nueva generación ya no tiene el mismo peso del mensaje. Existe desconocimiento sobre métodos anticonceptivos y persisten mitos: la creencia de que si la persona con la que se va a estar es amiga, buena o parece sana, no transmitirá ninguna infección. Silvina Vulcano, directora de publicaciones de la Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Buenos Aires, señala que se necesitarían campañas que tomen en cuenta todas las dimensiones de cómo se ejerce la sexualidad hoy, considerando que la medicina se ha centrado en el paciente y la voz del médico ya no tiene el mismo peso que antes. Lo que está en juego es la salud de una generación que cree estar protegida, pero que en realidad está expuesta a infecciones que pueden tener consecuencias de largo plazo.
Notable Quotes
El uso de preservativos ha disminuido drásticamente. No solo se ve en las estadísticas, sino también lo notamos en el consultorio, tanto en el sistema público como en privado— Julieta Nachajon, médica pediatra especialista en Adolescencia
La caída en el uso del preservativo tiene consecuencias muy nefastas. Nos va a llevar años revertirlo, porque para la nueva generación ya no tiene el mismo peso el mensaje— Mabel Bianco, directora de FEIM
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué desaparecieron los preservativos de las conversaciones familiares si antes eran tan importantes?
Porque la epidemia de sida que los hizo necesarios quedó en el pasado. Los padres de hoy no vivieron eso con la intensidad que sus propios padres. Y los adolescentes menos aún. El miedo cambió de objeto: ahora es el embarazo, no el contagio.
Pero si bajaron los embarazos, ¿no significa que funcionó algo?
Funcionó, pero de forma incompleta. Los adolescentes encontraron otros métodos para evitar embarazos: píldoras, implantes. Eso es bueno. El problema es que esos métodos no protegen contra infecciones. Es como si hubieran resuelto un problema y creado otro sin darse cuenta.
¿Qué papel juega internet en todo esto?
Enorme. Muchos adolescentes ven pornografía online antes de tener su primera relación sexual. Los modelos que ven allí casi nunca incluyen preservativos. Eso normaliza una forma de sexualidad que es riesgosa. Pero nadie está midiendo realmente cuánto influye esto.
¿Las campañas públicas podrían revertir esto?
Podrían ayudar, pero no es simple. En 2019 se entregaban 9 millones de preservativos en Buenos Aires. En 2024, solo 3,8 millones. Las campañas desaparecieron. Y cuando desaparecen, vuelven los mitos: la gente cree que si su pareja "parece sana" no hay riesgo.
¿Qué es lo que más te preocupa de esta situación?
Que es reversible pero costoso. Pasaron 14 años para llegar aquí. Los especialistas dicen que llevará años revertirlo. Y mientras tanto, hay 46.000 casos confirmados de sífilis en 2025. Eso es gente joven que va a cargar con consecuencias de largo plazo.
¿Los adolescentes saben realmente lo que están arriesgando?
Saben en teoría. Pero la sensación de omnipotencia de la adolescencia, combinada con la presión cultural de que el sexo sin protección es "más natural" o "más valiente", hace que el conocimiento no se traduzca en acción. Es la brecha entre saber y hacer.