En Bogotá circula una trampa digital que viste el lenguaje del Estado para sembrar miedo: un mensaje de texto que finge ser la Secretaría de Movilidad, amenaza con embargos y ofrece descuentos urgentes para empujar a los ciudadanos hacia sitios fraudulentos. Este fenómeno, conocido como smishing, no es nuevo ni accidental; es el resultado de una ingeniería del pánico que explota la relación tensa entre el ciudadano y la burocracia. Las autoridades han confirmado que la entidad nunca notifica comparendos por SMS, y recuerdan que la única vía segura es el portal oficial.