Tras cuatro meses y medio alejado de las pistas por una lesión en la muñeca, Carlos Alcaraz regresó al US Open no como alguien que sobrevive, sino como alguien que conquista: cuatro victorias consecutivas, cada una más contundente, culminando en un 6-4, 6-3, 6-4 ante Tommy Paul que lo instaló en cuartos de final. Su saque, once kilómetros por hora más veloz que en su debut, no es solo un dato técnico sino una metáfora de la recuperación humana: el cuerpo que regresa más sabio que antes. En el horizonte aguarda Ben Shelton, pero también una pregunta más profunda sobre si el tenis moderno, con s