Al menos ocho muertos en nueva oleada de ataques rusos contra Ucrania

Al menos ocho personas murieron en los ataques, incluida una adolescente de 16 años en Sumi, y al menos nueve resultaron heridas en Kiev, entre ellas un niño.
Moscú continúa su campaña sin importar las circunstancias
La declaración del canciller ruso Lavrov ante la ONU se tradujo en ataques concretos al día siguiente.
Mark

¿Por qué estos ataques del domingo importan si ya llevamos años de guerra?

Mimi

Porque muestran un patrón: Lavrov dice públicamente que Rusia no cederá, y al día siguiente hay ocho muertos. No es coincidencia. Es comunicación a través de la violencia.

Luke

Aunque hay que ser precisos: confirmamos ocho muertos, pero algunos reportes hablan de heridos sin cifra exacta. Dijeron "aproximadamente diez" en el mercado.

Mark

¿Qué hace que un mercado sea objetivo militar?

Mimi

Nada. Es un mercado. Pero en esta guerra, los civiles son el objetivo. Debilitar la moral, destruir la vida cotidiana, hacer que la gente no pueda ni comprar comida sin riesgo.

Luke

Correcto. Aunque no tenemos declaración rusa sobre por qué atacaron ese lugar específico. Asumimos intención, pero no tenemos confirmación de Moscú.

Mark

¿Qué significa que sea "otro invierno"?

Mimi

Significa que la infraestructura está destrozada. Sin calefacción, sin electricidad en muchos lugares. Los bombardeos contra mercados y zonas residenciales no son accidentes; son parte de una estrategia de desgaste.

Luke

Eso es interpretación, aunque razonable. Lo que sabemos es que dieciséis ubicaciones fueron dañadas, incluidas residenciales. El resto es análisis.

Mark

¿Quién es más vulnerable aquí?

Mimi

Los civiles. Una adolescente de dieciséis años en Sumi. Un niño herido en Kiev. Gente comprando en un mercado un domingo.

Luke

Sí, pero también necesitamos nombrar que no sabemos cuántos civiles hay en esas zonas, cuántos han evacuado. Los números de muertos son confirmados; el contexto demográfico es menos claro.

  • Tres bombas rusas impactaron el centro de Sumi en pleno domingo, matando a dos personas, una de ellas una joven de dieciséis años cuya muerte condensa el costo humano más brutal de este conflicto.
  • Drones atacaron un mercado en las afueras de Kiev, un espacio cotidiano convertido en escena de muerte, dejando dos muertos y alrededor de diez heridos entre llamas y escombros.
  • La declaración de Lavrov ante la Asamblea General de la ONU —continuar la guerra 'sin importar las circunstancias'— dejó de ser retórica al día siguiente, cuando los bombardeos la tradujeron en operaciones concretas.
  • Kiev registró nueve heridos, incluido un niño, y más de dieciséis ubicaciones residenciales e industriales dañadas, mientras el alcalde Klitschko confirmaba la magnitud del ataque.
  • Con infraestructuras vulnerables y un invierno que se acerca, Ucrania enfrenta una presión creciente sobre su población civil, en una estrategia rusa que apunta tanto a los cuerpos como a la moral.

Una vez más, el cielo sobre Ucrania se convirtió en mensajero de muerte: el domingo, bombas y drones rusos cayeron sobre Sumi, Kiev y Zaporiyia, arrebatando la vida de al menos ocho personas, entre ellas una adolescente de dieciséis años. Los ataques llegaron horas después de que el canciller ruso Lavrov prometiera ante la ONU continuar la campaña militar 'sin importar las circunstancias', transformando las palabras diplomáticas en hechos sobre el terreno. Con otro invierno de guerra aproximándose, la violencia sobre la población civil no cede, sino que se profundiza.

El domingo por la tarde, tres bombas rusas cayeron sobre el centro de Sumi, en el norte de Ucrania, matando a dos personas. Una de ellas era una adolescente de dieciséis años. Pocas horas después, drones atacaron un mercado en la zona de Sofiiska Borshchahivka, en las afueras de Kiev, dejando dos muertos más y cerca de diez heridos. Ataques adicionales en la región de Kiev y en Zaporiyia sumaron tres víctimas más, elevando el balance del día a al menos ocho muertos.

Los bombardeos llegaron un día después de que el canciller ruso Serguéi Lavrov declarara ante la Asamblea General de la ONU que Moscú continuaría su campaña militar 'sin importar las circunstancias'. Lo que en la sala de la ONU sonó como postura diplomática, al día siguiente se materializó en fuego sobre mercados y calles residenciales.

El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, reportó nueve heridos en la capital, entre ellos un niño, con seis hospitalizados. Las imágenes difundidas mostraban instalaciones y vehículos en llamas y escombros dispersos en el suelo del mercado atacado. En el distrito de Bucha, la policía confirmó la muerte de un hombre en un ataque con dron. En total, más de dieciséis ubicaciones residenciales e industriales resultaron dañadas solo en la región de Kiev.

Mientras Ucrania se prepara para otro invierno de guerra con infraestructuras debilitadas, los ataques aéreos continúan como herramienta de presión sobre la población civil. La promesa de Lavrov no fue retórica vacía: fue el anuncio de lo que estaba por venir.

El domingo por la tarde, tres bombas rusas cayeron sobre el centro de Sumi, una ciudad en el norte de Ucrania, matando a dos personas. Una de ellas era una adolescente de dieciséis años. Horas después, drones atacaron un mercado en las afueras de Kiev, en la zona de Sofiiska Borshchahivka, dejando dos muertos más e hiriendo a aproximadamente diez personas. En otros puntos de la región de Kiev y en Zaporiyia, nuevos ataques cobraron tres vidas adicionales. Al cierre del domingo, las autoridades confirmaban al menos ocho muertos en la jornada.

Los bombardeos llegaban un día después de que el canciller ruso Serguéi Lavrov declarara ante la Asamblea General de la ONU que Moscú continuaría su campaña militar "sin importar las circunstancias". La afirmación parecía una promesa de intensificación, y los ataques del domingo la confirmaban. Desde que Rusia lanzó su invasión en febrero de 2022, la capital ucraniana ha sido blanco recurrente de bombardeos aéreos. Este invierno que se aproxima promete ser particularmente duro para los civiles.

En Kiev, el alcalde Vitali Klitschko reportó nueve heridos en los ataques, entre ellos un niño. Seis de los lesionados fueron hospitalizados. Las imágenes que circulaban en internet mostraban instalaciones y vehículos envueltos en llamas, con escombros dispersos en el suelo del mercado atacado. La fiscalía ucraniana precisó que el ataque con drones en Sofiiska Borshchahivka mató a dos personas e hirió a otras diez.

La escala del daño fue considerable. Las autoridades locales contabilizaron más de dieciséis ubicaciones dañadas en la zona de Kiev, tanto residenciales como industriales. En el distrito de Bucha, también en la región de Kiev, la policía ucraniana confirmó la muerte de un hombre en un ataque con dron. El ministro del Interior ucraniano, Iván Viguivski, fue quien confirmó los detalles del ataque a Sumi.

Los ataques del domingo se enmarcan en una estrategia rusa de intensificación contra la capital. Mientras Ucrania se prepara para otro invierno de guerra, con infraestructuras dañadas y sistemas de calefacción vulnerables, los bombardeos aéreos continúan como herramienta de presión sobre la población civil. La declaración de Lavrov ante la ONU, lejos de ser retórica vacía, parece traducirse en operaciones concretas diseñadas para mantener la presión sobre Kiev y sus alrededores.

Moscú tiene intención de continuar su campaña militar sin importar las circunstancias
— Serguéi Lavrov, canciller ruso, ante la ONU
Quer a matéria completa? Leia o original em DW.com ↗
Fale Conosco FAQ