Akamai firma contrato histórico de US$11.600M con Anthropic para cómputo en CPU

Los proveedores aceptan ser pagados parcialmente en equity cuando el cliente es estratégico
La intensidad de la demanda de cómputo en IA ha reescrito las reglas de negociación entre proveedores e hiperscalers.
Mark

¿Por qué Akamai aceptó recibir acciones en lugar de solo dinero? Eso parece riesgoso para una empresa pública.

Mimi

Porque la demanda de cómputo es tan intensa que los proveedores no tienen opción. Cuando un cliente es lo suficientemente grande y estratégico, las condiciones dejan de ser lineales. Leighton dijo que ayuda a alinear a las dos empresas.

Luke

Pero ¿qué tan grande es realmente la demanda? Bloomberg señaló que estos acuerdos circulares de IA crean opacidad. Anthropic compra a Akamai, Akamai recibe equity de Anthropic. Es difícil saber si la demanda es real o si es un juego de números.

Mark

¿Qué significa que el contrato enfatice CPU en lugar de GPU?

Mimi

Significa que Anthropic está diversificando. Las GPUs son para entrenar modelos grandes, pero las CPUs son críticas para inferencia, preprocesamiento y orquestación de agentes. No todo en IA es tensor-matrix.

Luke

Cierto, pero el comunicado de Akamai no especifica cuánta capacidad es CPU versus GPU. Sabemos que el monto total es US$11.600 millones, pero no sabemos la proporción real de carga de trabajo.

Mark

¿Qué pasa con las startups que dependen de cómputo spot?

Mimi

Cuando Akamai compromete US$5.500 millones en capex para un cliente durante siete años, hay menos inventario disponible para todos los demás. Los precios spot subirán, y los contratos plurianuales se volverán más comunes.

Luke

Eso es una proyección razonable, pero aún no ha sucedido. El contrato se firmó hace poco. Habrá que monitorear si realmente hay escasez de capacidad spot o si simplemente hay menos margen para Akamai.

Mark

¿El warrant es realmente inusual?

Mimi

Sí. Es la primera vez en la historia de Akamai que un cliente recibe equity. Eso muestra cuánto ha cambiado el poder de negociación en la industria de IA.

Luke

Pero el warrant solo es transferible a Anthropic y sus filiales. No es como si Akamai hubiera entregado acciones al mercado. Es una estructura que ata a ambas empresas durante siete años y reduce el riesgo de churn. Eso es más sobre retención que sobre cambio de poder.

  • Akamai saltó hasta un 20% en operaciones extendidas tras anunciar el contrato más grande de su historia, señal de que los mercados leen el acuerdo como una transformación estructural del negocio.
  • La estructura del warrant —activado en tramos atados a pagos sucesivos— ata a ambas empresas durante siete años y genera suspicacia en Wall Street sobre los acuerdos circulares donde dos compañías se compran entre sí y además cruzan inversiones.
  • Anthropic ha comprometido decenas de miles de millones en infraestructura en pocos meses, consolidando capacidad con proveedores específicos y reduciendo el inventario spot disponible para el resto del mercado.
  • El énfasis en CPU —no en GPU— sugiere que Anthropic está diversificando su stack más allá de Nvidia para cubrir inferencia, orquestación de agentes y procesamiento general, donde el cuello de botella no es el cálculo matricial.
  • Para las startups, la consecuencia es inmediata: menos capacidad spot, precios más altos y una nueva normalidad donde los contratos plurianuales con componentes de equity reemplazan al cómputo bajo demanda.

En septiembre de 2026, Akamai Technologies y Anthropic sellaron un contrato de siete años por US$11.600 millones —el mayor en la historia de Akamai— que incluye un warrant sobre el 5% de las acciones ordinarias de la empresa, una estructura sin precedentes en la industria de infraestructura cloud. El acuerdo, centrado en cómputo CPU más que en GPU, revela cómo los grandes laboratorios de inteligencia artificial han dejado de arrendar capacidad efímera para anclar compromisos plurianuales con proveedores estratégicos. En ese movimiento de consolidación, la demanda es tan intensa que el dinero ya no alcanza: ahora también se paga con participación accionaria.

El 25 de septiembre de 2026, Akamai Technologies anunció el contrato más grande de su historia: siete años y US$11.600 millones con Anthropic. Las acciones de Akamai subieron hasta un 20% en operaciones extendidas, pero lo verdaderamente inusual no fue el monto sino la estructura: por primera vez en su historia, Akamai entregó a un cliente un warrant sobre aproximadamente el 5% de sus acciones ordinarias, con precio de ejercicio de US$111,33 por acción.

El acuerdo puede expandirse hasta US$20.000 millones si Anthropic activa cláusulas de ampliación. El warrant se libera en tramos vinculados a pagos sucesivos, atando a ambas empresas durante toda la duración del contrato. Akamai también firmó acuerdos paralelos con Lenovo para hardware y con Jabil para adquirir cerca de US$1.700 millones en componentes de memoria —un capex total de aproximadamente US$5.500 millones, más de seis veces todo su gasto de capital de 2025.

Este contrato no es un evento aislado. Anthropic ha cerrado compromisos similares con Volta y Nscale en los meses previos, consolidando capacidad con proveedores específicos en lugar de arrendar cómputo spot. El patrón revela una industria que ha decidido asegurar infraestructura a largo plazo, y donde la demanda es tan intensa que los proveedores aceptan ser pagados parcialmente en equity.

Lo que distingue el acuerdo es su foco en CPU, no en GPU. Akamai describe el contrato como soporte para cargas de trabajo de procesamiento general a través de infraestructura distribuida, lo que sugiere que Anthropic está diversificando su stack tecnológico para cubrir inferencia, preprocesamiento y orquestación de agentes —tareas donde el cuello de botella no es el cálculo matricial sino el procesamiento de propósito general.

Para el ecosistema startup, las implicaciones son concretas y urgentes. Cuando proveedores de escala comprometen capacidad a siete años con un solo cliente, el inventario spot disponible se contrae, los precios suben y los contratos plurianuales con componentes de equity se vuelven la nueva norma. Los founders que dependen de cómputo bajo demanda deberán adaptarse rápidamente o enfrentar márgenes más ajustados y menos opciones de proveedores.

Akamai Technologies acaba de firmar el contrato más grande de su historia: siete años, US$11.600 millones, con Anthropic. La noticia llegó a los mercados el 25 de septiembre de 2026, y las acciones de Akamai saltaron hasta un 20% en operaciones extendidas. Pero lo que hace que este acuerdo sea verdaderamente inusual no es solo el monto, sino lo que Akamai recibió a cambio: un warrant que le da derecho a comprar aproximadamente el 5% de las acciones ordinarias de la empresa. Es la primera vez en la historia de Akamai que un cliente recibe equity como parte de un contrato de infraestructura en la nube.

La estructura del acuerdo revela la intensidad de la demanda de cómputo en la industria de inteligencia artificial. El monto base de US$11.600 millones puede expandirse hasta US$9.000 millones adicionales si Anthropic activa cláusulas de ampliación, llevando el total potencial a alrededor de US$20.000 millones. Los proyectos específicos se firmaron el 18 de septiembre de 2026, bajo un acuerdo maestro de servicios del 5 de mayo. El warrant se activa en tramos: el 40% con el primer pago del Project Plan 3, y el 60% restante en incrementos de 20% por cada US$3.000 millones adicionales de compromiso. El precio de ejercicio es de US$111,33 por acción, y el warrant solo es transferible a Anthropic y sus filiales, atando a ambas empresas durante los siete años del contrato.

Este acuerdo no es un evento aislado. Anthropic ha estado cerrando compromisos de cómputo a gran escala durante los últimos meses: US$10.000 millones con Volta en agosto, y aproximadamente US$45.000 millones con Nscale a seis años. El patrón es claro en toda la industria: los grandes laboratorios de IA están dejando de arrendar capacidad spot y están firmando compromisos plurianuales con proveedores específicos. La demanda es tan intensa que los proveedores aceptan ser pagados parcialmente en equity cuando el cliente es lo suficientemente grande y estratégico.

Lo que distingue este contrato es su énfasis en CPU, no en GPU. Mientras que la narrativa dominante del entrenamiento de modelos ha girado alrededor de las GPUs de Nvidia, Akamai describe este acuerdo como soporte para demandas de carga de trabajo basadas en CPU a través de infraestructura distribuida. Esto sugiere que Anthropic está diversificando su stack tecnológico: las CPUs siguen siendo críticas para inferencia, preprocesamiento, orquestación de agentes y cargas de trabajo donde el cuello de botella no es el cálculo de matrices sino el procesamiento general. El Dr. Tom Leighton, CEO de Akamai, declaró a Bloomberg que espera entre US$150 millones y US$300 millones en ingresos de Anthropic durante 2027, escalando hasta una tasa anualizada de aproximadamente US$1.700 millones para 2028.

El costo de capital asociado es monumental. Akamai invertirá aproximadamente US$5.500 millones en gasto de capital total para este contrato, más un incremento de alrededor de US$1.700 millones en capex durante 2026 para asegurar memoria y otros componentes. Para dimensionar el esfuerzo: los US$5.500 millones son más de seis veces todo el gasto de capital de Akamai en 2025. La empresa también firmó dos acuerdos paralelos de suministro: uno con Lenovo para hardware y servicios a siete años, y otro con Jabil para la adquisición de aproximadamente US$1.700 millones en componentes de memoria.

La decisión de Leighton de entregar acciones a un cliente ha generado suspicacia en Wall Street. Bloomberg reportó que algunos inversores cuestionan los acuerdos circulares de IA, donde dos empresas se compran productos entre sí y además se cruzan inversiones. Esa opacidad dificulta medir la demanda real de cómputo. Leighton justificó la estructura a The Next Web diciendo que ayuda a alinear a las dos empresas, pero la realidad es que el warrant reduce el riesgo de que Anthropic abandone a Akamai durante los siete años del contrato.

Para el ecosistema startup, las implicaciones son concretas. Cuando proveedores como Akamai comprometen capacidad a siete años con un cliente hyperscaler, queda menos inventario spot disponible para startups. Los precios del cómputo spot subirán, y los contratos plurianuales se volverán más comunes. Los warrants y los equity kickers se normalizarán en B2B: si tu startup vende infraestructura, servicios o datos a clientes muy grandes, prepárate para conversaciones donde el pago incluya componentes en equity o revenue share. El capex en memoria es el nuevo cuello de botella. Para founders que dependen de GPUs o aceleradores, la pregunta ya no es si hay chips, sino si hay suficiente HBM y DRAM. La consolidación de capacidad ha comenzado, y las startups que no se adapten rápidamente enfrentarán márgenes más ajustados y menos opciones de proveedores.

Es un paso serio, pero en este caso tenía sentido hacerlo. Ayuda a alinear a las dos empresas.
— Dr. Tom Leighton, CEO de Akamai, a The Next Web
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