Durante casi una década, Agustín Lozano persiguió la presidencia de la Federación Peruana de Fútbol como quien persigue una promesa aplazada. Hoy, dos años después de asumir el cargo en circunstancias marcadas por la prisión de su antecesor, su gestión acumula más sombras que certezas: opacidad en los derechos televisivos, obras abandonadas y un vacío de 70 millones de soles sin explicación. La pregunta que flota sobre el fútbol peruano no es solo sobre un dirigente, sino sobre la fragilidad de las instituciones que custodian un deporte que une a millones.
Agustín Lozano: dos años de presidencia con más cuestionamientos que logros en la FPF
Agustín Lozano cumple dos años como presidente en funciones de la FPF y su gest…
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Agustín Lozano, el directivo que siempre quiso ser presidente de la Federación Peruana de Fútbol.
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Agustín Lozano cumple dos años como presidente en funciones de la FPF y su gestión acumula más preguntas que respuestas. Se quedará todo el 2021.
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El Pulso
- Lozano llegó al poder no por elección directa sino por el vacío que dejó Edwin Oviedo al ser encarcelado, lo que desde el inicio tiñó su mandato de provisionalidad e ilegitimidad percibida.
- Las denuncias de falta de transparencia en los contratos de derechos televisivos encendieron alarmas sobre el manejo económico de la federación.
- Las obras en Videnita permanecen paralizadas, convirtiendo un proyecto de infraestructura en símbolo visible del estancamiento institucional.
- Un forado de 70 millones de soles sin justificación pública agrava la desconfianza y exige una rendición de cuentas que aún no llega.
- Aunque su mandato vence en diciembre de 2021, las señales de que Lozano busca prolongar su permanencia despiertan el fantasma del reeleccionismo que históricamente ha debilitado a la FPF.
Durante casi una década, Agustín Lozano persiguió la presidencia de la Federación Peruana de Fútbol como quien persigue una promesa aplazada. Hoy, dos años después de asumir el cargo en circunstancias marcadas por la prisión de su antecesor, su gestión acumula más sombras que certezas: opacidad en los derechos televisivos, obras abandonadas y un vacío de 70 millones de soles sin explicación. La pregunta que flota sobre el fútbol peruano no es solo sobre un dirigente, sino sobre la fragilidad de las instituciones que custodian un deporte que une a millones.
Agustín Lozano Saavedra persiguió durante casi una década la presidencia de la Federación Peruana de Fútbol. En noviembre de 2014 ya intentaba abrirse camino en la dirigencia, pero fue tachado por ejercer un cargo público como alcalde de Chongoyape. La oportunidad llegó de manera inesperada: cuando Edwin Oviedo fue enviado a prisión, Lozano asumió como presidente en funciones. Dos años después, el balance es difícil de defender.
Su gestión ha estado marcada por la opacidad antes que por la transparencia. Los contratos de derechos televisivos se negociaron sin la claridad que la institución demanda, las obras en Videnita —pensadas para fortalecer la infraestructura del fútbol peruano— permanecen paralizadas, y un forado de 70 millones de soles flota sin explicación convincente en las cuentas de la federación.
Lozano permanecerá en el cargo durante todo el 2021, pero lo que más inquieta a los observadores no es el tiempo que le resta, sino la intención que se le atribuye de extender su permanencia más allá del plazo establecido. En una institución con historia de reeleccionismo y resistencia al cambio, esa posibilidad no es un detalle menor: es el síntoma de un patrón que el fútbol peruano aún no ha logrado romper.
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Conforme a los criterios de Saber más Agustín Lozano Saavedra siempre quiso ser presidente de la Federación Peruana de Fútbol. En noviembre del 2014, Sporting Cristal visitaba Chiclayo para enfrentar a Los Caimanes. Era un partido importan…
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