El calor extremo amenaza la supervivencia de abejas tropicales, especialmente las que anidan en tallos

Las abejas nativas tropicales enfrentan riesgo inmediato de extinción o colapso poblacional, amenazando ecosistemas y la producción agrícola que depende de su polinización.
El nido es el colchón entre la abeja y el calor extremo
El tipo de refugio determina si una especie puede sobrevivir el calentamiento global, no solo su tolerancia innata.

En los tallos delgados de plantas tropicales, miles de especies de abejas silvestres construyen sus hogares sin saber que ese refugio se ha vuelto una trampa térmica. Un estudio australiano publicado en Nature Communications revela que, a diferencia de las abejas que anidan bajo tierra, estas especies carecen del aislamiento necesario para sobrevivir al calor creciente del cambio climático, y las más vulnerables son precisamente aquellas que ya habitan los climas más extremos, cerca del ecuador. La paradoja es profunda: adaptarse a vivir en el calor no garantiza sobrevivir a más calor, y la pérdida de estas polinizadoras amenaza no solo ecosistemas enteros, sino la agricultura tropical que alimenta a millones de personas.

  • Las abejas que anidan en tallos de plantas quedan expuestas directamente al calor exterior, sin la protección que ofrece el suelo a otras especies, convirtiendo sus nidos en cámaras potencialmente letales.
  • El peligro se concentra en las regiones tropicales: las especies que ya viven al límite de su tolerancia térmica no tienen margen para adaptarse cuando las temperaturas sigan subiendo.
  • Un equipo de tres universidades australianas analizó 95 especies a lo largo de toda la extensión latitudinal del continente, demostrando que el tipo de nido es un factor decisivo que los modelos climáticos anteriores habían ignorado.
  • Cultivos esenciales como mangos, aguacates, lichis y nueces de macadamia dependen de estas abejas nativas tropicales, lo que convierte su posible colapso en una crisis agrícola y ecológica simultánea.
  • La ciencia reconoce su propio vacío: sobre la mayoría de las 1.700 especies de abejas nativas australianas se sabe muy poco, y este estudio es apenas el primer paso para entender la magnitud real de la amenaza.

Un equipo internacional de investigadores descubrió que las abejas silvestres australianas que construyen sus nidos en tallos de plantas enfrentan una amenaza creciente por el calor extremo vinculado al cambio climático. Publicado en Nature Communications, el hallazgo revela que estos refugios ofrecen mucha menos protección térmica que los nidos subterráneos, dejando a las colonias expuestas a temperaturas potencialmente letales. El estudio evaluó la tolerancia al calor de 95 especies nativas del este de Australia, desde el norte tropical hasta el sur templado.

Australia alberga unas 1.700 especies de abejas nativas que anidan de tres maneras: bajo tierra, en cavidades de madera, o en tallos y ramitas. Esa diferencia resulta decisiva. Las abejas subterráneas pueden refugiarse en capas más frescas del suelo, mientras que las que viven en tallos delgados quedan prácticamente sin protección. Carmen da Silva, investigadora de la Universidad Macquarie, explicó que estas últimas tienen la menor capacidad para escapar de temperaturas desfavorables y serán las más afectadas a corto plazo.

El estudio identificó un patrón geográfico alarmante: la vulnerabilidad aumenta hacia el ecuador. Vanessa Kellermann, de la Universidad La Trobe, señaló que una mayor tolerancia al calor no equivale a mayor seguridad, pues muchas especies tropicales ya operan cerca de su límite máximo. El microclima del nido, un factor hasta ahora ignorado, puede enmascarar señales de adaptación local y determinar si una abeja amortigua el calor o queda sometida a él sin defensa.

Las consecuencias van mucho más allá de los insectos. Las abejas nativas son polinizadoras esenciales para cultivos como mangos, aguacates, lichis y nueces de macadamia. Da Silva subrayó que sustentan ecosistemas autóctonos y son cruciales para la producción agrícola. Ros Gloag, de la Universidad de Sídney, reconoció que aún se sabe muy poco sobre la mayoría de estas especies, y que este estudio representa un paso importante para identificar las mayores amenazas sobre las poblaciones silvestres que ya conviven con el calor extremo como realidad cotidiana.

Un equipo internacional de investigadores ha descubierto que las abejas silvestres australianas que construyen sus nidos en tallos de plantas enfrentan una amenaza inmediata y creciente por el calor extremo vinculado al cambio climático. El hallazgo, publicado en Nature Communications, revela que estos refugios ofrecen mucha menos protección térmica que los nidos subterráneos, dejando a las colonias expuestas a temperaturas que pueden resultar letales. El estudio evaluó la tolerancia al calor de 95 especies de abejas nativas del este de Australia, examinándolas a lo largo de toda su extensión latitudinal, desde el norte tropical hasta el sur más templado.

Australia alberga aproximadamente 1.700 especies de abejas nativas, y estas construyen sus hogares de tres formas distintas: excavando madrigueras bajo tierra, ocupando cavidades en madera como huecos de árboles o ramas caídas, o instalándose en tallos de plantas y pequeñas ramitas. La diferencia entre estos tipos de nidos resulta decisiva para la supervivencia cuando las temperaturas suben. Las abejas que anidan bajo tierra pueden refugiarse en las capas más frescas del suelo, mientras que aquellas que viven en tallos delgados quedan prácticamente sin protección contra el calor exterior. Carmen da Silva, investigadora principal del Centro de Investigación sobre el Futuro de los Polinizadores de la Universidad Macquarie en Sídney, explicó que las especies que anidan en tallos de árboles tienen la menor capacidad para escapar de temperaturas ambientales desfavorables y probablemente serán las más afectadas por el cambio climático en el corto plazo.

El estudio identificó un patrón geográfico alarmante: la vulnerabilidad aumenta a medida que se avanza hacia el ecuador. Las abejas tropicales, que ya viven en climas extremadamente cálidos, corren el mayor peligro. Este hallazgo desafía una suposición común en ecología térmica. Vanessa Kellermann, profesora titular de la Universidad La Trobe y coautora principal, señaló que las especies de abejas con mayor tolerancia al calor no son necesariamente las más seguras ante el calentamiento global. Muchas de ellas ya habitan en entornos extremadamente cálidos, lo que significa que sus límites de tolerancia están cercanos al máximo. Cuando las temperaturas suban aún más, no tendrán margen para adaptarse. El microclima generado por el tipo de nido resulta ser un factor oculto que puede enmascarar señales de adaptación local si no se incorpora al análisis.

La investigación subraya que predecir cuáles especies serán vulnerables al cambio climático representa uno de los mayores desafíos en ecología contemporánea. Los autores escribieron que la vulnerabilidad depende en parte de la capacidad de las especies para evolucionar en respuesta al aumento de temperaturas, pero que la mayoría de estudios previos no habían considerado el papel crítico de los microclimas. Al examinar 95 especies de abejas silvestres que varían en su comportamiento de anidación a lo largo de la extensión latitudinal de Australia, el equipo pudo demostrar que el tipo de nido es una pieza decisiva que determina si una abeja puede amortiguar el calor ambiental o queda sometida a él casi sin protección.

Las implicaciones se extienden mucho más allá de la supervivencia de insectos. Las abejas nativas son fundamentales en ecosistemas de todo el mundo debido a su papel como polinizadoras, y las especies tropicales son vitales para cultivos de importancia económica como las nueces de macadamia, los aguacates, los mangos y los lichis. Da Silva enfatizó que las abejas sustentan los ecosistemas autóctonos y desempeñan un papel crucial en la producción agrícola. Sin embargo, el conocimiento sobre la mayoría de las abejas nativas australianas sigue siendo limitado. Ros Gloag, coautora principal y profesora titular de biología evolutiva en la Universidad de Sídney, reconoció que aún se sabe muy poco sobre muchas de las especies autóctonas de Australia. Este estudio representa un paso importante para comprender mejor el comportamiento de estas abejas y para identificar las mayores amenazas para sus poblaciones silvestres, especialmente aquellas que anidan en tallos y viven en regiones tropicales donde el calor extremo ya es una realidad cotidiana.

Las abejas que anidan en los tallos de los árboles parecen tener la menor capacidad para escapar de temperaturas ambientales desfavorables y probablemente serán las más afectadas por el cambio climático antropogénico a corto plazo
— Carmen da Silva, investigadora principal, Universidad Macquarie
Las especies de abejas con mayor tolerancia al calor no eran necesariamente las más seguras ante el calentamiento global, ya que muchas de ellas ya viven en entornos extremadamente cálidos
— Vanessa Kellermann, Universidad La Trobe
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué el tipo de nido importa tanto si la abeja ya tolera temperaturas altas?

Model

Porque la tolerancia no es lo mismo que la seguridad. Una abeja tropical puede soportar 45 grados, pero si su nido está en un tallo delgado sin aislamiento, experimenta esos 45 grados directamente. Una abeja que anida bajo tierra experimenta 35. Cuando sube a 50, la primera muere; la segunda sobrevive. El nido es el colchón.

Inventor

Entonces vivir en un clima cálido es casi una trampa.

Model

Exactamente. Esas abejas ya están cerca de su límite máximo de tolerancia. No tienen margen de maniobra. Las abejas de climas templados que anidan bajo tierra tienen más espacio para adaptarse cuando las temperaturas suban.

Inventor

¿Qué pasa con los cultivos si desaparecen estas abejas?

Model

Los mangos, los aguacates, las nueces de macadamia dependen de ellas. No es solo un problema ecológico. Es un problema agrícola inmediato. Esas abejas nativas son polinizadores especializados que no se pueden reemplazar fácilmente.

Inventor

¿Hay algo que se pueda hacer?

Model

El estudio no lo dice explícitamente, pero el primer paso es saber qué especies están en riesgo y dónde. Eso es lo que acaban de hacer. Ahora hay que actuar sobre esa información.

Inventor

¿Por qué tardó tanto en descubrirse esto?

Model

Porque nadie había mirado el microclima del nido junto con la tolerancia térmica. Los estudios anteriores medían cuánto calor podía soportar una abeja en el laboratorio, pero ignoraban dónde vivía realmente y cuánto aislamiento tenía su hogar.

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