Nueve figuras negras que parecían amuletos rituales ocultaban 1.54 millones de dólares
En el umbral entre la isla y el mundo exterior, dos viajeros intentaron convertir el arte en subterfugio: nueve figuras negras que imitaban amuletos rituales ocultaban más de doce kilogramos de oro puro, valorados en más de un millón y medio de dólares. La Aduana cubana, armada con nuevas facultades legales y una pericia renovada, frustró el intento en el Aeropuerto José Martí de La Habana. El episodio habla no solo de la presión que empuja a sacar riqueza de la isla, sino de la carrera permanente entre el ingenio del contrabando y la vigilancia del Estado.
- Dos pasajeros intentaron burlar los controles aduanales con un método de camuflaje sofisticado: figuras de cerámica pintadas de negro que imitaban artesanías rituales y ocultaban oro puro en su interior.
- El cargamento interceptado —más de 12 kilogramos valorados en 1.54 millones de dólares— supera ampliamente cualquier decomiso previo de metales preciosos registrado en el mismo aeropuerto.
- El nuevo Decreto-Ley 108 ha dotado a la Aduana General de herramientas más poderosas: controles radiológicos, unidades caninas y circuitos cerrados de televisión que dificultan el paso de contrabando sofisticado.
- Los responsables enfrentan consecuencias penales graves, incluyendo el decomiso automático y multas de hasta el triple del valor de la mercancía incautada.
- El caso se suma a una serie de intercepciones recientes —divisas ocultas, vapeadores con marihuana, cápsulas de droga ingeridas— que revelan un frente de contrabando diverso y en escalada.
En el Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana, lo que parecía un conjunto de amuletos rituales resultó ser algo muy distinto. Nueve figuras de cerámica o resina, pintadas de negro brillante con rasgos faciales estilizados —ojos, nariz, boca, cabello grabado en líneas paralelas—, ocultaban en su interior más de doce kilogramos de oro puro. Dos pasajeros intentaban sacar el cargamento del país sin autorización cuando los oficiales de aduanas detectaron el engaño.
El vicejefe primero de la Aduana General, Wiliam Pérez González, anunció el hallazgo a través de su cuenta en X y reconoció públicamente la pericia de los agentes que identificaron el mineral y procedieron a denunciar el caso ante la Policía Nacional Revolucionaria. Al precio del oro registrado ese lunes, los más de doce kilogramos representaban un valor superior a 1.54 millones de dólares, convirtiendo este decomiso en el mayor de su tipo registrado por la institución. En comparación, un intento anterior frustrado en marzo de 2025 había involucrado apenas dos kilogramos ocultos en el doble fondo de un equipaje.
El episodio no ocurre en el vacío. En los meses previos, la aduana cubana también interceptó decenas de miles de euros ocultos en equipaje, vapeadores cargados con marihuana y un pasajero que había ingerido cápsulas de droga. Este endurecimiento de los controles responde en parte a cambios legales concretos: el Decreto-Ley No. 108, recientemente en vigor, sustituyó el marco legal de 1996 y amplió las capacidades operativas de la institución con radiología, unidades caninas y videovigilancia.
Exportar metales preciosos sin declaración de valor o sin autorización del Banco Central constituye delito penal en Cuba. El mismo decreto establece multas de hasta el triple del valor de la mercancía para las infracciones más graves, además del decomiso automático. El caso de las nueve figuras negras ilustra con claridad la tensión que define este momento: la sofisticación creciente de quienes buscan extraer riqueza de la isla, y la capacidad también creciente del Estado para interceptarlos.
En el Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana, los oficiales de aduanas descubrieron algo que parecía salido de una novela de contrabando: nueve figuras de cerámica o resina, pintadas de negro brillante, que simulaban ser amuletos rituales o artesanías decorativas. Dentro de ellas estaban escondidos más de 12 kilogramos de oro puro, un cargamento que dos pasajeros intentaban sacar del país sin autorización.
El hallazgo fue anunciado el lunes por Wiliam Pérez González, vicejefe primero de la Aduana General de la República de Cuba, quien compartió los detalles a través de su cuenta en X. Las nueve piezas tenían forma de cabezas humanas estilizadas, con rasgos faciales claramente definidos —ojos, nariz, boca— y cabello representado mediante líneas paralelas grabadas en la superficie. El acabado negro brillante las hacía parecer exactamente lo que pretendían ser: objetos de valor cultural o espiritual, no contenedores de metal precioso. Era un método de camuflaje sofisticado, diseñado para pasar desapercibido ante una inspección superficial.
Pérez destacó la pericia de los oficiales que detectaron el mineral y procedieron a denunciar el caso ante la Policía Nacional Revolucionaria. En su comunicado, reconoció explícitamente el trabajo de estos agentes: «Las 9 figuras pintadas de negro ocultaban el mineral de alto valor internacional, reconocer la pericia de los oficiales que realizaron denuncia a la policía».
El valor de lo incautado es considerable. Al precio de cierre del oro del lunes, cercano a 3,997 dólares por onza troy, un kilogramo de oro puro tendría un valor aproximado de 128,507 dólares. Los más de 12 kilogramos detectados representarían un valor superior a 1.54 millones de dólares, aunque la estimación final dependerá del peso exacto y de la pureza del metal. Este decomiso supera ampliamente los intentos previos registrados por la institución. En marzo de 2025, la Aduana había frustrado un intento anterior de extracción de apenas dos kilogramos de oro en lingotes, ocultos en el doble fondo de un equipaje en el mismo aeropuerto.
El tráfico de metales preciosos no es el único frente que enfrenta la aduana cubana. En mayo de 2026, los agentes detectaron 24,150 euros ocultos en el equipaje de un viajero, y en junio interceptaron decenas de vapeadores con marihuana y a un pasajero procedente de Panamá que había ingerido 25 cápsulas de droga. Este endurecimiento de los controles refleja cambios institucionales significativos. El Decreto-Ley No. 108 «De Aduanas», que entró en vigor recientemente, sustituyó al marco legal de 1996 y amplió las facultades de la Aduana General con herramientas más sofisticadas: controles radiológicos, unidades caninas y circuitos cerrados de televisión.
La exportación de metales preciosos desde Cuba sin declaración de valor o sin autorización del Banco Central constituye delito penal. El Decreto-Ley 108 establece multas de hasta el triple del valor de la mercancía para infracciones muy graves, además del decomiso automático. Para quienes intenten sacar oro del país, las consecuencias son severas. Este caso particular, con su método ingenioso y su valor extraordinario, ilustra tanto la sofisticación de quienes buscan contrabandear recursos desde la isla como la capacidad creciente de las autoridades para detectarlos.
Notable Quotes
Las 9 figuras pintadas de negro ocultaban el mineral de alto valor internacional, reconocer la pericia de los oficiales que realizaron denuncia a la policía— Wiliam Pérez González, vicejefe primero de la Aduana General de la República de Cuba
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Cómo es posible que figuras que parecen artesanías pasen por controles de seguridad sin levantar sospechas?
El camuflaje funcionaba porque visualmente eran creíbles. Cabezas estilizadas, acabado negro brillante, rasgos faciales definidos. Parecían amuletos o piezas rituales, exactamente lo que alguien podría llevar como recuerdo o artesanía. El peso sería el indicador, pero si no se inspeccionan con radiología, es fácil pasar.
¿Qué cambió para que los oficiales las detectaran esta vez?
El Decreto-Ley 108 amplió las herramientas. Radiología, unidades caninas, vigilancia más sofisticada. No es solo que haya más inspecciones, es que ahora pueden ver dentro de las cosas sin abrirlas.
¿Por qué alguien intentaría sacar 12 kilogramos de oro en lugar de dos?
La escala sugiere una operación más seria, no un intento aislado. Dos kilogramos en 2025, 12 en 2026. Alguien está probando métodos, escalando. El valor es 1.54 millones de dólares. Eso es dinero real.
¿Qué dice el hecho de que haya también euros, vapeadores, cápsulas de droga?
Que el aeropuerto es un punto de presión constante. No es solo oro. Es un corredor de contrabando activo, y la aduana está respondiendo con más recursos. Cada mes hay algo nuevo.
¿Cuál es el riesgo real para Cuba en esto?
Pérdida de recursos nacionales, evasión de control sobre qué sale del país. El oro sin autorización del Banco Central es delito penal. Alguien está sacando riqueza, y el Estado está tratando de detenerlo.