En la encrucijada entre el Caribe y el continente, diecisiete personas enfrentan ahora la gravedad de la justicia federal por haber convertido aeropuertos y buzones postales en corredores del narcotráfico. Un gran jurado en Puerto Rico formalizó los cargos el 1 de septiembre, poniendo nombre y alias a una red que operó durante años bajo la mirada —paciente y metódica— de HSI, DEA y FBI. La acusación no es solo el cierre de una investigación que comenzó en noviembre de 2022: es un recordatorio de que las rutas del crimen raramente son invisibles, solo requieren tiempo para ser trazadas.