En el cruce entre la economía digital y el crimen organizado, dos personas —un comerciante marplatense y una joven jujeña— enfrentan juicio oral por haber orquestado un esquema que vulneró cuentas bancarias, sustrajo casi dos millones de pesos y los disolvió en el anonimato de las criptomonedas. El caso, instruido por la fiscalía especializada en delitos informáticos, revela cómo las herramientas de la modernidad financiera pueden convertirse en instrumentos de evasión y despojo. La justicia argentina se prepara para determinar si la evidencia digital es suficiente para condenar a quienes, seg