Boeing, uno de los gigantes históricos de la aviación comercial, atraviesa una jornada que condensa años de promesas diferidas: el 777X, retrasado ya siete años, extenderá sus pruebas hasta 2027, mientras el ritmo más lento de entregas del 737 y el 787 ensombrece las metas de flujo de caja para este año. Las acciones cayeron 3,7% el miércoles, reflejando la inquietud de inversores que observan cómo cada trimestre adicional de demora pesa sobre una empresa que aún busca recuperar la confianza perdida tras una década de crisis. En el fondo, la historia de Boeing es la de una institución industri