Durante dos décadas, algo silencioso ha ocurrido en el cuerpo humano: las personas de 70 años de hoy funcionan como las de 60 de hace una generación. El geriatra Bruno Vellas, desde Toulouse, ha dado nombre a esta transformación y propone que la medicina deje de mirar el calendario para mirar la capacidad real —visión, audición, movilidad, memoria— desde los 50 años. La Organización Mundial de la Salud ya actúa en esa dirección con 150.000 personas monitoreadas en Francia, recordándonos que envejecer bien no es un accidente, sino el resultado de detectar a tiempo lo que se puede recuperar.