En Santa Marta, un hombre de 58 años recibió su título de Licenciado en Matemáticas tras años de vender chance en las calles para costear sus estudios. Roberto David Sánchez no esperó el diploma para enseñar: sus alumnos lo conocían como el profesor 'Cala' mucho antes de que la universidad lo reconociera oficialmente. Su historia nos recuerda que la vocación precede al certificado, y que el tiempo, lejos de cerrar puertas, puede ser el escenario más honesto para cumplir lo que siempre se supo necesario.