Salma Hayek cumple sesenta años en un momento en que la industria cinematográfica aún debate si las mujeres de su edad tienen lugar en la pantalla. Lejos de retirarse a los márgenes, la actriz mexicana responde con presencia: un nuevo proyecto junto a Angelina Jolie, una voz encendida contra el edadismo y una carrera que no pide permiso para continuar. Su cumpleaños no es un cierre, sino la confirmación de que la permanencia también puede ser una forma de rebeldía.