En el horizonte tecnológico que dibuja Mark Zuckerberg, el teléfono móvil no desaparece de golpe, sino que se disuelve lentamente en algo más cercano al cuerpo y a la mirada. Las Meta Ray-Ban Display, presentadas como el sucesor del smartphone, proponen que la pantalla deje de estar en el bolsillo para instalarse frente a los ojos, integrando realidad aumentada, voz y hasta impulsos neurales en un objeto que imita la forma de unas gafas ordinarias. Es una apuesta que mezcla ambición filosófica sobre la atención humana con los límites concretos de una tecnología que aún no camina sola.