En veinticinco años, ZF ha transformado silenciosamente la relación entre el conductor y la carretera: cien millones de sistemas de dirección asistida eléctrica producidos en todo el mundo no son solo una cifra industrial, sino la medida de un cambio de paradigma que convirtió una alternativa experimental en el estándar universal. Lo que comenzó en 2001 como una apuesta por la eficiencia se ha convertido en la columna vertebral tecnológica del automóvil moderno, y ahora señala el camino hacia vehículos donde el volante mismo podría volverse prescindible.