En tiempos de guerra, las grietas internas pueden ser tan peligrosas como el frente de batalla. El presidente ucraniano Volodímir Zelenski destituyó al general Oleksandr Syrsky como jefe de las Fuerzas Armadas, nombrando en su lugar al general Mijailo Drapati, tras semanas de conflictos que culminaron con la renuncia del ministro de Defensa y protestas ciudadanas que hicieron insostenible la situación. El movimiento revela no solo una crisis de personas, sino la fragilidad de mantener una estructura de poder cohesionada cuando una nación lleva años resistiendo una guerra de desgaste.