En el Templo de la Imitación, cuatro jueces nuevos se sentaron a juzgar algo más que voces: juzgaron el arte de convertirse en otro. El segundo capítulo de Yo Me Llamo, emitido el 22 de julio, reunió a Amparo Grisales, César Escola, Elder Dayán y Aurelio Cheveroni frente a imitadores que buscaban no solo parecerse, sino habitar el alma de artistas legendarios. Entre lágrimas, risas y decisiones difíciles, el programa recordó que la imitación, en su forma más profunda, es también una forma de homenaje.