Xpeng lanza robotaxi autónomo sin radares LiDAR que iniciará pruebas con pasajeros este año

Un sistema que toma decisiones en menos de ochenta milisegundos
La velocidad de respuesta del robotaxi de Xpeng supera incluso el reflejo humano del parpadeo.

En las calles de Guangzhou, una ciudad que nunca deja de moverse, Xpeng ha puesto en marcha un vehículo que prescinde de ojos láser y confía únicamente en la visión artificial para navegar el caos urbano. Este robotaxi de Nivel 4 no es solo una apuesta tecnológica, sino una declaración filosófica sobre cómo la inteligencia puede sustituir al hardware costoso. La humanidad lleva décadas imaginando el automóvil sin conductor; Xpeng propone que ese futuro no necesita ser caro para ser real.

  • Xpeng desafía la ortodoxia de la industria al eliminar el LiDAR —la tecnología láser que sus rivales consideran imprescindible— y apostar todo a cámaras y procesadores propios.
  • El sistema toma decisiones en menos de 80 milisegundos, superando la velocidad de reacción humana, y opera sin mapas de alta definición que requieren mantenimiento constante.
  • La ausencia de volante y pedales transforma el interior del vehículo en un espacio de descanso con asientos de gravedad cero y control por voz, redefiniendo qué significa viajar.
  • Las pruebas con pasajeros reales en Guangzhou arrancan en el segundo semestre de 2026, convirtiendo a ciudadanos comunes en los primeros jueces del modelo de negocio.
  • Para principios de 2027, Xpeng planea eliminar al conductor de seguridad por completo, el momento en que el experimento se convertiría en un servicio urbano genuino.

Xpeng, el fabricante chino de vehículos eléctricos, ha presentado un robotaxi que renuncia a los costosos radares LiDAR que dominan la industria y confía en su lugar en cámaras y visión artificial. El vehículo, basado en el modelo GX, ya circula por Guangzhou tras obtener permisos regulatorios a principios de año, y su arquitectura técnica es tan llamativa como su calendario comercial.

El corazón del sistema son cuatro procesadores de fabricación propia que procesan información visual en tiempo real, tomando decisiones en menos de ochenta milisegundos. Sin necesidad de mapas de alta definición, el vehículo puede adaptarse a las condiciones de tráfico de distintas ciudades. Opera bajo los estándares de Nivel 4, lo que implica autonomía completa dentro de su entorno operacional, sin asistencia humana de ningún tipo.

El interior ha sido concebido enteramente para el pasajero: sin volante ni pedales, el habitáculo incorpora asientos con tecnología de gravedad cero, pantallas de entretenimiento y un asistente de voz que gestiona temperatura y música. El conductor ha desaparecido del diseño tanto física como conceptualmente.

Xpeng creó una división específica para este negocio en marzo y fijó un calendario preciso: operaciones piloto con usuarios reales en el segundo semestre de 2026, y eliminación total del conductor de seguridad a principios de 2027. La apuesta es que la visión artificial puede ser más escalable y económica que el LiDAR. Si Guangzhou lo confirma, la estrategia podría exportarse a otros mercados; si fracasa, reforzará el argumento de quienes creen que la conducción autónoma plena exige tecnologías más sofisticadas.

Xpeng, el fabricante chino de vehículos eléctricos, acaba de presentar un robotaxi que promete cambiar el juego en la carrera global por el transporte autónomo. A diferencia de sus competidores, que invierten fortunas en tecnología láser costosa, Xpeng ha apostado por un enfoque radicalmente diferente: cámaras y visión artificial, nada más. El vehículo, basado en su modelo GX, ya circula por las calles de Guangzhou tras recibir los permisos necesarios en enero, y la compañía tiene un calendario ambicioso que no deja lugar a dudas sobre sus intenciones.

Lo que distingue técnicamente a este robotaxi es su arquitectura de conducción. El sistema prescinde de los radares LiDAR, esos dispositivos láser que otros fabricantes consideran indispensables, así como de los mapas de alta definición que requieren actualizaciones constantes y mantenimiento. En su lugar, Xpeng ha integrado cuatro procesadores de su propia fabricación que trabajan en conjunto para procesar información visual en tiempo real. El cerebro digital del vehículo toma decisiones en menos de ochenta milisegundos, una velocidad que supera incluso el parpadeo humano. Esta arquitectura de software permite que el coche se adapte a las condiciones de tráfico de diferentes ciudades sin necesidad de cartografía previa exhaustiva.

El vehículo opera bajo los estándares de conducción autónoma de Nivel 4, lo que significa que es capaz de resolver cualquier situación en la carretera sin intervención humana. No es un sistema de asistencia al conductor, ni un piloto automático mejorado. Es un automóvil completamente autónomo dentro de su contexto operacional definido. Xpeng recibió la aprobación regulatoria para realizar pruebas en vías públicas hace apenas unos meses, y ya está recopilando datos reales de circulación en una de las ciudades más congestionadas de China.

El interior del robotaxi ha sido rediseñado desde cero pensando en los pasajeros, no en un conductor. Sin volante que atender ni pedales que pisar, el espacio se convierte en algo más parecido a una sala de descanso privada que a un automóvil tradicional. Los asientos incorporan tecnología de efecto gravedad cero para reducir la fatiga durante los trayectos. Pantallas de entretenimiento traseras permiten a los usuarios controlar la temperatura, la música y otras funciones mediante un asistente de voz inteligente. Cada detalle del diseño refleja una premisa: el pasajero es ahora el centro de la experiencia.

Lo que separa a Xpeng de otras empresas que trabajan en robotaxis es su enfoque hacia la comercialización. Mientras que muchos competidores hablan de prototipos a largo plazo y despliegues lejanos, Xpeng ha establecido una división específica dedicada a este negocio desde marzo y ha fijado un calendario concreto. En el segundo semestre de este año comenzarán las operaciones piloto con usuarios reales. No son simulaciones ni pruebas cerradas. Serán personas comunes subiendo a un robotaxi sin conductor en una ciudad real, proporcionando retroalimentación sobre cómo funciona el modelo de negocio en la práctica.

La compañía planea eliminar completamente la figura del conductor de seguridad a principios de 2027. Ese es el momento en el que el robotaxi pasaría de ser un experimento supervisado a ser un servicio operativo genuino. El calendario es agresivo, pero Xpeng parece confiada en su tecnología. La apuesta es clara: la visión artificial y el procesamiento local de datos pueden ser más eficientes, más escalables y menos costosos que los sistemas basados en LiDAR que dominan actualmente la industria. Si Xpeng logra demostrar que su enfoque funciona en Guangzhou este año, habrá validado una estrategia que podría replicarse en otras ciudades y mercados. Si falla, habrá confirmado lo que muchos en la industria ya sospechan: que la conducción autónoma completa requiere de tecnologías más sofisticadas de las que las cámaras por sí solas pueden proporcionar.

El vehículo es capaz de resolver cualquier situación vial sin intervención humana
— Especificaciones técnicas del Xpeng Robotaxi
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Inventor

¿Por qué Xpeng decidió abandonar los radares LiDAR cuando prácticamente todos sus competidores los consideran esenciales?

Model

Porque LiDAR es caro, requiere mantenimiento constante y añade complejidad al sistema. Xpeng cree que las cámaras modernas y el procesamiento de datos suficientemente rápido pueden hacer el mismo trabajo. Es una apuesta por la eficiencia sobre la redundancia.

Inventor

Ochenta milisegundos suena impresionante, pero ¿es realmente más rápido que un parpadeo humano?

Model

Sí, técnicamente. Un parpadeo dura entre cien y cuatrocientos milisegundos. Pero lo importante no es solo la velocidad bruta, sino que el sistema pueda procesar información visual compleja y tomar decisiones en ese tiempo. Es el equivalente digital de los reflejos.

Inventor

¿Qué pasa si el sistema falla en una situación impredecible?

Model

Esa es la pregunta que las pruebas piloto intentarán responder. Guangzhou es una ciudad caótica con mucho tráfico, peatones impredecibles y condiciones variables. Si el sistema puede manejar eso, habrá demostrado algo importante.

Inventor

El interior rediseñado suena lujoso. ¿A quién va dirigido este servicio?

Model

Inicialmente, probablemente a usuarios de clase media-alta en ciudades grandes que valoren la comodidad y la novedad. Pero si el modelo funciona y se escala, el costo por viaje podría bajar significativamente.

Inventor

¿Cuál es el riesgo real para Xpeng aquí?

Model

Que la tecnología no sea tan robusta como promete, o que los reguladores chinos cambien de criterio. Pero también hay un riesgo reputacional: si algo sale mal en las pruebas piloto, la confianza pública en los robotaxis podría sufrir.

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