En el umbral de agosto, los europeos que aspiraban a entrar al ecosistema Xbox se encontraron ante una realidad más costosa de lo anticipado: Microsoft actualizó sus precios con aumentos de hasta 200 euros, superando con creces lo que el mercado había calculado. Detrás de esta decisión no hay solo una estrategia comercial, sino una crisis estructural de semiconductores que amenaza con redefinir el acceso a la tecnología de entretenimiento durante años. La industria del videojuego, en su conjunto, atraviesa un momento en que el hardware deja de ser un anzuelo asequible para convertirse en un bi