En los pasillos del poder legislativo estadounidense, el miércoles se escenificó una de esas confrontaciones que revelan no solo una disputa de política exterior, sino una fractura más honda sobre cómo una nación define su responsabilidad ante el sufrimiento ajeno. El embajador Mike Waltz, ante el Comité de Asuntos Exteriores, admitió no haber leído íntegramente el informe de 95 páginas que supuestamente fundamentaba su defensa de las sanciones contra Cuba, mientras el congresista Mark Pocan, recién llegado de la isla, describía hospitales donde los cirujanos operan a la luz de teléfonos móvil
Waltz admite no leer informe sobre Cuba mientras Pocan lo confronta en audiencia
La crisis humanitaria descrita incluye falta de electricidad, servicios médicos deficientes y escasez de suministros básicos que afectan a la población cubana.