En un jueves marcado por la duda, Wall Street recordó que la promesa no es lo mismo que la ganancia: los mercados retrocedieron ante la pregunta de si la inteligencia artificial, pese a sus inversiones colosales, puede traducirse en retornos reales. El Nasdaq lideró las caídas con un descenso de 1,47%, arrastrando consigo a fabricantes de chips y gigantes tecnológicos desde Taiwán hasta Corea del Sur. Es el momento en que el entusiasmo colectivo se detiene a rendir cuentas.